Antonio Cienfuegos
Poeta recién llegado
El soplo ardiente de un dragón
es similar al aliento que llega
cuando entreabres tu perfecta boca
y un aroma a flores diversas
flota en la atmósfera poética
de mis versos malinterpretados.
Quizás, éstos versos sean los últimos
o los primeros que te dedico;
ya que el frío polar de tu mirada errante
es el equivalente al horror de cadáver exhumado.
Aquella voz tan familiar
repite tu nombre
como un verso infernal,
que se adhiere a la filosofía nietzscheana.
El aroma de tu aliento
me embriaga como licor al ebrio,
como la belleza al poeta,
como el silencio al ermitaño.
Flores rojas, flores marchitas
negras como petróleo derramado en selva virgen,
pero bellas como el infame rostro de una diosa
fenicia.
es similar al aliento que llega
cuando entreabres tu perfecta boca
y un aroma a flores diversas
flota en la atmósfera poética
de mis versos malinterpretados.
Quizás, éstos versos sean los últimos
o los primeros que te dedico;
ya que el frío polar de tu mirada errante
es el equivalente al horror de cadáver exhumado.
Aquella voz tan familiar
repite tu nombre
como un verso infernal,
que se adhiere a la filosofía nietzscheana.
El aroma de tu aliento
me embriaga como licor al ebrio,
como la belleza al poeta,
como el silencio al ermitaño.
Flores rojas, flores marchitas
negras como petróleo derramado en selva virgen,
pero bellas como el infame rostro de una diosa
fenicia.