Ricardo Alvarez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estaba escrito... aún no leído Un día Dios iba a desatar su furia de Belcebú con la vara equilibrada y la ciega balanza precisa. El bien asomando magnos dientes caníbales. El mal ni un átomo de tolerancia. La verdad trasvasó el tiempo de los viles oráculos y de los crueles estómagos que a diario escupen bilis. Pero a todo mal le llega su cura cuando Dios arremete con su empuñadura, el libro de la deshonra edita su página y la mano de mitra sin guante, con tiesa pluma imborrable escribe la condena al que olvidó sus raíces.