edwinpaul
Poeta fiel al portal
Allá, en un lugar raro,
están los recuerdos
de besos incandescentes,
dando a la cabaña, su sombra,
luces que rescatan el sol
de su negro día
y el alma enamorada,
atascada en el tiempo,
no tiene voz.
Dulces caricias,
allá a lo lejos
sueñan los almendros,
y los besos impasibles,
aferrados al fruto...
la soledad misma se espanta,
se desprende de su viejo amor,
y su improvisado poema
da forma a las horas de melancolía.
Allá, la velada es eterna
por el pensamiento que no lo deja,
y tiene figura de hembra,
que es poseída por
los dedos del viento que le conquistó,
ella es amante de las flores
y le dejó en brotes una pasión;
en la cual, un hombre sin alma se enamoró,
un hombre sin verbo,
es un pincel del tiempo,
que escribe versos de amor.
Edwin Paul Acosta Peña © Derechos reservados.
están los recuerdos
de besos incandescentes,
dando a la cabaña, su sombra,
luces que rescatan el sol
de su negro día
y el alma enamorada,
atascada en el tiempo,
no tiene voz.
Dulces caricias,
allá a lo lejos
sueñan los almendros,
y los besos impasibles,
aferrados al fruto...
la soledad misma se espanta,
se desprende de su viejo amor,
y su improvisado poema
da forma a las horas de melancolía.
Allá, la velada es eterna
por el pensamiento que no lo deja,
y tiene figura de hembra,
que es poseída por
los dedos del viento que le conquistó,
ella es amante de las flores
y le dejó en brotes una pasión;
en la cual, un hombre sin alma se enamoró,
un hombre sin verbo,
es un pincel del tiempo,
que escribe versos de amor.
Edwin Paul Acosta Peña © Derechos reservados.