Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
Llega la mañana
y la luz llega con ella,
en silencio, casi de puntillas.
El aire reluciente
transporta algún
grito lejano de gaviota,
como una queja antigua
y el mar llega con el viento;
con su olor perpetuo
y su sonido infinito.
Y allí estás tú, aún ausente,
pero ya presente en la distancia,
como la luz de una ventana
en la noche atenta y quieta.
Algo ha cambiado
quizá ya para siempre.
y la luz llega con ella,
en silencio, casi de puntillas.
El aire reluciente
transporta algún
grito lejano de gaviota,
como una queja antigua
y el mar llega con el viento;
con su olor perpetuo
y su sonido infinito.
Y allí estás tú, aún ausente,
pero ya presente en la distancia,
como la luz de una ventana
en la noche atenta y quieta.
Algo ha cambiado
quizá ya para siempre.