claudiorbatisti
claudiorbatisti
y se recostara en el fulgor de tus ojos.
Entonces
yo abriría esa puerta
para cegar al sol con tamaña virtud,
volvería sobre mi espalda
los olímpicos despojos de la miseria humana,
y comprendería las palabras no dichas.
Andaría sin prisa
por el ancho espacio de tu boca,
enredaría misterios
sentiría la resaca
atándome los pies por recorrerte,
y llegaría hasta el propio cielo de corduras.
¡Allí!
Donde se mece la luz de tu vestigio.
¡Allí!
Donde se cierran los párpados de la noche,
libre de sombras y de tiempo,
mujer, por siempre te amaría.
Claudio Batisti