Solaribus
Poeta veterano en el portal
Ave desnuda
tu antiguo rezo
es un gemido
luna en el viento
el último aire
de tu niñez exhausta
la razón que te inhabita
son estas voces
primeras
que regresan
tu miedo de nacer
la angustia
los brazos que te acogen
la misma herida
repetida
aprender a vivir
en el rumor de las estrellas
en la piel de la tierra
enredada en el verde
las manos en el agua
y el beso en el aljibe
de los labios
de los labios
escritos están
el sol
que te posee
el kairós de tu agonía
la indecible ternura de los mártires
alma humana
llora tu garganta
lo que el corazón grita
y en latidos
muere traspasada
sin embargo
nadie te quita
esta vida que entregas
solo un brillar
de mudo musgo
atesorado en las pisadas
todo el silencio
busca entender
la primera caricia
el último sonido
es un misterio
el balbuceo de tus ansias
que toda noche esconda
en su horizonte
una mujer a lo lejos
el dulce lagrimal
de una vertiente viva
quizás tus flores
se parezcan a los peces
o a un aguacero
—en mitad del océano—
que jamás nadie ha visto