Alma onírica

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
La primavera extendía su alfombra, sus huellas sobre el paisaje,

con una cadencia continua y segura,

como ese parpadeo contenido.


Sus pistas cambiaban de color,

seguirle el rastro se antojaba imposible,

como la búsqueda de la verdad.


Y es que a lo mejor lleva tanto tiempo entre nosotros,

como la pulcritud de los océanos,

del agua dulce, del fuego por fricción.


No podía imaginar qué color le gusta más,

cuál es su canción favorita,

o su vestido de fiesta.


La identifico a duras penas,

en ocasiones hablamos sobre cosas imperceptibles,

siempre le digo que nada puede separarnos,

que comprendo sus necesidades y antojos,

pero ellos escapan a mi capacidad de entendimiento.


La idealizo, quizás.

Quizá no se haya movido de mi lado.

Tengo marcas, manchas en la piel.

No sé cómo se produjeron,

al igual que no sé qué pretendía cuando me enamoré de ella.


Soy el último de su lista interminable.


Un número al azar dentro de su agenda.


Y entonces, abrí los ojos:

Y allí estabas tú con tus brazos rosáceos sobre mi cuerpo.

Y ahí, supe que todo lo que soñé había valido la pena.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba