Carolina Cosentino
Poeta recién llegado
Alma vacía
Bajo la lluvia sin final
a mi mente tu recuerdo la invadía,
y así,
como perdida en el vacío
de un dolor que creí olvidado
a mis ojos una lágrima surgió
huyendo de mi corazón lastimado.
Me sentí haciendo equilibrio
entre nuestro pasado y mi futuro,
y sola,
aislada del mundo entero,
olvidé al presente mismo
por un amor que sin piedad
me arrojó con sus besos
a un errante camino,
al fondo inexistente
de un sin retorno abismo.
Observé mis manos cansadas
y mis ojos sin vida,
el espejo marcaba el paso del tiempo
y castigaba con su imagen
al corazón que sin tí se me moría.
Me ahogaba entre sollozos
y excusábame con sobornos
de materia valiosa,
pero al final del día fría y vacía.
Hasta que un día sin sol
no sentí dolor,
ni amor,
ni tan siquiera ira;
entonces mi razón comprendió
que mi alma había muerto,
aunque el despojo de mi cuerpo
todavía caminase por esas calles...
viva.
Carolina Cosentino
Bajo la lluvia sin final
a mi mente tu recuerdo la invadía,
y así,
como perdida en el vacío
de un dolor que creí olvidado
a mis ojos una lágrima surgió
huyendo de mi corazón lastimado.
Me sentí haciendo equilibrio
entre nuestro pasado y mi futuro,
y sola,
aislada del mundo entero,
olvidé al presente mismo
por un amor que sin piedad
me arrojó con sus besos
a un errante camino,
al fondo inexistente
de un sin retorno abismo.
Observé mis manos cansadas
y mis ojos sin vida,
el espejo marcaba el paso del tiempo
y castigaba con su imagen
al corazón que sin tí se me moría.
Me ahogaba entre sollozos
y excusábame con sobornos
de materia valiosa,
pero al final del día fría y vacía.
Hasta que un día sin sol
no sentí dolor,
ni amor,
ni tan siquiera ira;
entonces mi razón comprendió
que mi alma había muerto,
aunque el despojo de mi cuerpo
todavía caminase por esas calles...
viva.
Carolina Cosentino