Nina Alma
Poeta recién llegado
Y de tanto
en tanto
construían muros,
susurrándose te quieros
y hasta luegos,
hasta olvidarse,
y renunciarse.
Y es que,
a veces,
redescubrían
esa palabra, un espejo
sus vueltas,
sus venidas,
sus idas y caídas.
Y de tanto en tanto
regresaban al hogar,
se perdonaban,
se amaban,
se ahogaban.
Esa ezquizoide
forma de enamorar!
Y sí,
eran sur,
eran norte,
ella oriente
Él occidente.
Ella y sus altos,
él y sus bajos.
Y de tanto
en tanto,
eran almas de naufragio...
Laberintos, encrucijadas,
Y esa balsa, cargada,
silencios, lamentos.
Y a veces
Un hasta siempre,
O un hasta nunca.
Eran todo
Y eran nada.
Subidas con sus bajadas.
Ay!
Almas de naufragio!
Tan débil es el amor,
tan fuerte es el dolor...
Y es excusa,
Y esa balsa...
Ella, oriente.
Él, occidente.
en tanto
construían muros,
susurrándose te quieros
y hasta luegos,
hasta olvidarse,
y renunciarse.
Y es que,
a veces,
redescubrían
esa palabra, un espejo
sus vueltas,
sus venidas,
sus idas y caídas.
Y de tanto en tanto
regresaban al hogar,
se perdonaban,
se amaban,
se ahogaban.
Esa ezquizoide
forma de enamorar!
Y sí,
eran sur,
eran norte,
ella oriente
Él occidente.
Ella y sus altos,
él y sus bajos.
Y de tanto
en tanto,
eran almas de naufragio...
Laberintos, encrucijadas,
Y esa balsa, cargada,
silencios, lamentos.
Y a veces
Un hasta siempre,
O un hasta nunca.
Eran todo
Y eran nada.
Subidas con sus bajadas.
Ay!
Almas de naufragio!
Tan débil es el amor,
tan fuerte es el dolor...
Y es excusa,
Y esa balsa...
Ella, oriente.
Él, occidente.
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