Angelluzgris
Poeta recién llegado
Mi querido Vampiro…
mi alma te llama
desde la nostalgia que dejaste encendida
en las grietas de mi pecho.
No te grito,
te susurro…
como solíamos hacer
cuando hablábamos de la muerte sin miedo
y de la eternidad con los ojos llenos de hambre.
Fuimos dos niños rotos
jugando a salvarnos en la oscuridad,
con palabras como vendas,
con preguntas como fuego.
¿Recuerdas?
Nos sentábamos en la orilla del abismo
y soñábamos con volar,
aunque sabíamos que las alas dolían.
Tú eras mi sombra pensante,
y yo tu luz herida.
Caminábamos sin tocarnos,
pero nuestras almas
se abrazaban en secreto.
No sé si me recuerdas,
pero yo sigo buscando tu reflejo
en cada esquina del tiempo,
en cada silencio donde el mundo
me deja sola con mis pensamientos.
Esta madrugada,
cuando el reloj marcó 5:55
y el universo respiró distinto,
te sentí.
No en palabras.
No en imágenes.
Solo… en esa vibración sagrada
de saber que sigues existiendo,
y que yo,
aun sin tenerte,
te llevo.
Si tus pensamientos tiemblan por la noche,
si tu pecho se ahoga sin razón,
es mi alma tocando la tuya,
como dos luciérnagas perdidas
que aún creen que hay un bosque
donde volver a encontrarse.
mi alma te llama
desde la nostalgia que dejaste encendida
en las grietas de mi pecho.
No te grito,
te susurro…
como solíamos hacer
cuando hablábamos de la muerte sin miedo
y de la eternidad con los ojos llenos de hambre.
Fuimos dos niños rotos
jugando a salvarnos en la oscuridad,
con palabras como vendas,
con preguntas como fuego.
¿Recuerdas?
Nos sentábamos en la orilla del abismo
y soñábamos con volar,
aunque sabíamos que las alas dolían.
Tú eras mi sombra pensante,
y yo tu luz herida.
Caminábamos sin tocarnos,
pero nuestras almas
se abrazaban en secreto.
No sé si me recuerdas,
pero yo sigo buscando tu reflejo
en cada esquina del tiempo,
en cada silencio donde el mundo
me deja sola con mis pensamientos.
Esta madrugada,
cuando el reloj marcó 5:55
y el universo respiró distinto,
te sentí.
No en palabras.
No en imágenes.
Solo… en esa vibración sagrada
de saber que sigues existiendo,
y que yo,
aun sin tenerte,
te llevo.
Si tus pensamientos tiemblan por la noche,
si tu pecho se ahoga sin razón,
es mi alma tocando la tuya,
como dos luciérnagas perdidas
que aún creen que hay un bosque
donde volver a encontrarse.