BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un humus calcinado entorno a todo
la esencia diseminada como una piedra fútil e
inerte. La alcancía indefinida prometida al cónyuge
la profecía intacta acabada sobre términos nupciales.
La amalgama imprecisa que emula cansancios minerales,
la estrategia claudicada en los líquenes musgosos del terciopelo
nocturno. Esencias desperdigadas, crímenes superpuestos,
hemoglobinas sostenidas en base a destartalados cuerpos insalubres.
Oh cansancio, tan mineral, del criminal imperfecto
que ruge su preciosa amatista impúdicamente siniestra.
Oh ditirambo de la soledad, siempre eterna distancia
común verbo apaciguado entorno a una materia vegetal
dañina. Esencias, dispersiones, inconcreciones, derivas
existenciales que prometen su llanto oblicuo de carismas
insoslayables. Término y fin de todos los presupuestos,
enigmas insalvables que curan una amargura sucinta.
La lascivia prometeica que luce su imperturbable manto
de nieve insatisfecha, todo es perder, esa distancia que no nos
recupera. Todo el tacto lo prometido el saldo contrario
la efímera competición de mezclas y esa lluvia derrotada
que cubre el depósito de llaves y sangres coaguladas.
Tu blancura albina y tu esencia pálida
distribuidas como un llanto que nadie solloza.
©
la esencia diseminada como una piedra fútil e
inerte. La alcancía indefinida prometida al cónyuge
la profecía intacta acabada sobre términos nupciales.
La amalgama imprecisa que emula cansancios minerales,
la estrategia claudicada en los líquenes musgosos del terciopelo
nocturno. Esencias desperdigadas, crímenes superpuestos,
hemoglobinas sostenidas en base a destartalados cuerpos insalubres.
Oh cansancio, tan mineral, del criminal imperfecto
que ruge su preciosa amatista impúdicamente siniestra.
Oh ditirambo de la soledad, siempre eterna distancia
común verbo apaciguado entorno a una materia vegetal
dañina. Esencias, dispersiones, inconcreciones, derivas
existenciales que prometen su llanto oblicuo de carismas
insoslayables. Término y fin de todos los presupuestos,
enigmas insalvables que curan una amargura sucinta.
La lascivia prometeica que luce su imperturbable manto
de nieve insatisfecha, todo es perder, esa distancia que no nos
recupera. Todo el tacto lo prometido el saldo contrario
la efímera competición de mezclas y esa lluvia derrotada
que cubre el depósito de llaves y sangres coaguladas.
Tu blancura albina y tu esencia pálida
distribuidas como un llanto que nadie solloza.
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