Orfelunio
Poeta veterano en el portal
♣
¡Altazor qué sabio eres!
Pasan los años y la experiencia duele;
¿ello debería ser alegría?
¡Qué osadía!, la respuesta desmerece;
pasan los vientos y los observo amargos,
sólo son dulces y mieles en los sueños.
Dónde estoy, y qué y quién soy;
¿un me acuesto, un me levanto,
un me ando, un me siento,
un entrando y un saliendo?
Soy estando y un sufriendo;
quiero volar y no sentir,
quiero estallar en un decir;
en un escribo y un me pienso
con nuevas alas resurgir.
La incomprensión es mi calvario;
sólo estoy, mi soledad es mi sagrario,
mi soledad es mi sufrir.
Soy el Altazor de Huidobro,
un regalo que no cobro;
soy el pan en mesa puesta,
quien lo come ni lo nombro.
La barriga satisfecha
se rechaza y se desecha;
alimento de algún pájaro estorbo;
que acecha, de un mendigo la cosecha
que recoge en san bendigo
y no sabe de migajas
ni de alhajas en mis quejas.
Soy el alcabor de un horno
que guarda el haz que espera el fuego
y se consume alimentando;
sacie al fin, grande sea su contorno;
la tesitura quede buena en la simiente
y aquel mendigo indigente
se haga sabio en este mundo.
Que éste no se calle, que hable y diga:
“¡Altazor qué sabio eres!”
Altazor quiero ser sabio,
Altazor quiero ser yo,
en mi Altazor quedé ninguno;
si comiste del buen don,
en él no se perdió mendrugo alguno.
♣
¡Altazor qué sabio eres!
Pasan los años y la experiencia duele;
¿ello debería ser alegría?
¡Qué osadía!, la respuesta desmerece;
pasan los vientos y los observo amargos,
sólo son dulces y mieles en los sueños.
Dónde estoy, y qué y quién soy;
¿un me acuesto, un me levanto,
un me ando, un me siento,
un entrando y un saliendo?
Soy estando y un sufriendo;
quiero volar y no sentir,
quiero estallar en un decir;
en un escribo y un me pienso
con nuevas alas resurgir.
La incomprensión es mi calvario;
sólo estoy, mi soledad es mi sagrario,
mi soledad es mi sufrir.
Soy el Altazor de Huidobro,
un regalo que no cobro;
soy el pan en mesa puesta,
quien lo come ni lo nombro.
La barriga satisfecha
se rechaza y se desecha;
alimento de algún pájaro estorbo;
que acecha, de un mendigo la cosecha
que recoge en san bendigo
y no sabe de migajas
ni de alhajas en mis quejas.
Soy el alcabor de un horno
que guarda el haz que espera el fuego
y se consume alimentando;
sacie al fin, grande sea su contorno;
la tesitura quede buena en la simiente
y aquel mendigo indigente
se haga sabio en este mundo.
Que éste no se calle, que hable y diga:
“¡Altazor qué sabio eres!”
Altazor quiero ser sabio,
Altazor quiero ser yo,
en mi Altazor quedé ninguno;
si comiste del buen don,
en él no se perdió mendrugo alguno.
♣
Última edición: