Alzheimer
Han sido muchos los aspirantes
Pero el dedo le ha apuntado a él
El tiempo se oxida a contrarreloj
Ya no diferencia de quien es quien.
De nuevo pierde la inconciencia
Se equipara al nivel de un niño
Un niño con canas, un niño asustado
Con un juguete de madera desgraciado.
Esta vez no es el amor, ni el dinero
El que va apagando la llama de la vida
Esta vez, no hay tecnología, ni inventos
No hay cigarros, ni payasos para la sonrisa.
Su mente sigue fluyendo, pero se fundirá
Su corazón sigue latiendo, pero no siente
Ha superado muchos miedos, y experiencias
Pero en esta ocasión, no sirve ya ser valiente.
Sus hijos, mujer e incluso sus pequeños nietos
Le fijan la mirada caída del lamento
Saben que no hay armas para combatir
Trajes negros, se aproxima sin despido, el entierro.
Al fin bajó Dios, en busca de su inmóvil cuerpo
La familia le ha preguntado, ¿que mal había hecho?
Dios Agachó la cabeza, pues no supo explicar el motivo
Solo dijo, ¡No hay, ni habrá respuesta para lo desconocido...!
Han sido muchos los aspirantes
Pero el dedo le ha apuntado a él
El tiempo se oxida a contrarreloj
Ya no diferencia de quien es quien.
De nuevo pierde la inconciencia
Se equipara al nivel de un niño
Un niño con canas, un niño asustado
Con un juguete de madera desgraciado.
Esta vez no es el amor, ni el dinero
El que va apagando la llama de la vida
Esta vez, no hay tecnología, ni inventos
No hay cigarros, ni payasos para la sonrisa.
Su mente sigue fluyendo, pero se fundirá
Su corazón sigue latiendo, pero no siente
Ha superado muchos miedos, y experiencias
Pero en esta ocasión, no sirve ya ser valiente.
Sus hijos, mujer e incluso sus pequeños nietos
Le fijan la mirada caída del lamento
Saben que no hay armas para combatir
Trajes negros, se aproxima sin despido, el entierro.
Al fin bajó Dios, en busca de su inmóvil cuerpo
La familia le ha preguntado, ¿que mal había hecho?
Dios Agachó la cabeza, pues no supo explicar el motivo
Solo dijo, ¡No hay, ni habrá respuesta para lo desconocido...!