Alzheimer

Dirty Art Dreams

dirty dreams
...Si aquello no era amor, qué podría serlo.

Y así lo hacia, día tras día, noche tras noche.
Seguía amándola como el primer día, aunque lejos quedaba aquella mujer de la que se enamoró.
Sus manos, cada vez más arrugadas y frías. Su cara, la cuál reflejaba el malestar de su interior. Su mente, que no le permitía recordar lo que su corazón sentía.
Sin embargo había algo que no había cambiado: su mirada. Aquel lugar donde él acudía en su búsqueda, una y otra vez.

Aquella mirada, aunque más desconcertada y nerviosa, recordaba a aquel hombre cuánto la amaba. Todavía seguía sintiendo aquello que queda grande a las palabras cada vez que la miraba a los ojos, y ella, confusa pero con el mismo sentimiento, le sonreía.

Jamás olvidará aquellos ojos que observaba como el que se queda hechizado mientras mira al mar; Aquellos ojos que le recordaban un día tras otro quién era aquella mujer, y por qué merecía la pena continuar a su lado, siempre.
 
...Si aquello no era amor, qué podría serlo.

Y así lo hacia, día tras día, noche tras noche.
Seguía amándola como el primer día, aunque lejos quedaba aquella mujer de la que se enamoró.
Sus manos, cada vez más arrugadas y frías. Su cara, la cuál reflejaba el malestar de su interior. Su mente, que no le permitía recordar lo que su corazón sentía.
Sin embargo había algo que no había cambiado: su mirada. Aquel lugar donde él acudía en su búsqueda, una y otra vez.

Aquella mirada, aunque más desconcertada y nerviosa, recordaba a aquel hombre cuánto la amaba. Todavía seguía sintiendo aquello que queda grande a las palabras cada vez que la miraba a los ojos, y ella, confusa pero con el mismo sentimiento, le sonreía.

Jamás olvidará aquellos ojos que observaba como el que se queda hechizado mientras mira al mar; Aquellos ojos que le recordaban un día tras otro quién era aquella mujer, y por qué merecía la pena continuar a su lado, siempre.

Hermoso relato. Un placer leerte. Saludos.
 
...Si aquello no era amor, qué podría serlo.

Y así lo hacia, día tras día, noche tras noche.
Seguía amándola como el primer día, aunque lejos quedaba aquella mujer de la que se enamoró.
Sus manos, cada vez más arrugadas y frías. Su cara, la cuál reflejaba el malestar de su interior. Su mente, que no le permitía recordar lo que su corazón sentía.
Sin embargo había algo que no había cambiado: su mirada. Aquel lugar donde él acudía en su búsqueda, una y otra vez.

Aquella mirada, aunque más desconcertada y nerviosa, recordaba a aquel hombre cuánto la amaba. Todavía seguía sintiendo aquello que queda grande a las palabras cada vez que la miraba a los ojos, y ella, confusa pero con el mismo sentimiento, le sonreía.

Jamás olvidará aquellos ojos que observaba como el que se queda hechizado mientras mira al mar; Aquellos ojos que le recordaban un día tras otro quién era aquella mujer, y por qué merecía la pena continuar a su lado, siempre.
Relato triste pero infinito y nacido desde las entrañas de una
entrega no rota, pues el velo es el amor atado y consecuente.
felicidades por la exposicion y sensaciones que producen
las lineas. luzyabsenta
 

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