Mario Cabral
Poeta asiduo al portal
Esa respiración agitada en mi oreja
Ese pequeño resoplo de tu alma que aun me quema
Y como arde todavía la señal que tú uña dibujo en mi espalda
A un te quema la entrepierna y mi pulso aun no cesa
Aun estamos sudados pero la lujuria no nos deja
Aun el aroma al cuarto lo tiene impregnado
Pero en nuestras fosas nasales no hay un solo rastro
Las almas, nuestras almas aun arden, aun queman
Tus gemidos han ido más allá de nuestra pieza
Y tu regazo, ha tu regazo que provoca y mi amor evoca
Ha de nuevo mía, ha de nuevo tuyo
Que sensación tan infinita la de tenerte de nuevo en mi pecho,
La de ver como sobre mi se alborota tu cabello
La de sentir como explotamos los dos con cada beso
La de saber que al amanecer el alba me encontrara solo de nuevo.
Ese pequeño resoplo de tu alma que aun me quema
Y como arde todavía la señal que tú uña dibujo en mi espalda
A un te quema la entrepierna y mi pulso aun no cesa
Aun estamos sudados pero la lujuria no nos deja
Aun el aroma al cuarto lo tiene impregnado
Pero en nuestras fosas nasales no hay un solo rastro
Las almas, nuestras almas aun arden, aun queman
Tus gemidos han ido más allá de nuestra pieza
Y tu regazo, ha tu regazo que provoca y mi amor evoca
Ha de nuevo mía, ha de nuevo tuyo
Que sensación tan infinita la de tenerte de nuevo en mi pecho,
La de ver como sobre mi se alborota tu cabello
La de sentir como explotamos los dos con cada beso
La de saber que al amanecer el alba me encontrara solo de nuevo.