Déjame mirarte a los ojos,
déjame acariciar tú cara,
déjame besarte en silencio,
con un beso puro y tierno,
como aquel primer momento,
cuando dos adolescentes se dijeron,
por primera vez te quiero,
en aquel precioso tiempo.
Abrázame fuertemente,
que la noche está muy fría,
y mí cuerpo frío siente.
Dame de beber de tú agua,
aunque no sea de río,
y ni siquiera de fuente,
solo que venga de ti,
para mí es suficiente.
Arrópame con cariño,
como hicieron nuestras madres,
cuando éramos dos niños.
Te amaré tanto amor mío,
mucho más allá...
que Dios pueda permitirlo.
déjame acariciar tú cara,
déjame besarte en silencio,
con un beso puro y tierno,
como aquel primer momento,
cuando dos adolescentes se dijeron,
por primera vez te quiero,
en aquel precioso tiempo.
Abrázame fuertemente,
que la noche está muy fría,
y mí cuerpo frío siente.
Dame de beber de tú agua,
aunque no sea de río,
y ni siquiera de fuente,
solo que venga de ti,
para mí es suficiente.
Arrópame con cariño,
como hicieron nuestras madres,
cuando éramos dos niños.
Te amaré tanto amor mío,
mucho más allá...
que Dios pueda permitirlo.