Vilo D´ Rivera
Poeta recién llegado
Aun no es cierta la aurora nueva
y de tu boca nace un adiós repetido,
fulminante, como hierro de espada
en carne, rompiendo todas mis lunas.
En tus espejos reflejas la ternura
oculta bajo complejas frases mudas
de sinceridad y palabras distantes
que se pierden sin ser pronunciadas;
y con un beso de sabor incomprensible
confiesas todo sin decir nada. ¿Por qué?
Otro adiós me regalas antes del día,
antes de ser yo nuevamente, aquel
que no pide nada, que solo te observa.
Y al verte marchar sin saber a dónde
te llevas mis besos, tantos, tan pocos,
solo me consuela la dorada mañana,
esa que mantiene vivas las esperanzas
de que alguna noche volverás a matarme.
y de tu boca nace un adiós repetido,
fulminante, como hierro de espada
en carne, rompiendo todas mis lunas.
En tus espejos reflejas la ternura
oculta bajo complejas frases mudas
de sinceridad y palabras distantes
que se pierden sin ser pronunciadas;
y con un beso de sabor incomprensible
confiesas todo sin decir nada. ¿Por qué?
Otro adiós me regalas antes del día,
antes de ser yo nuevamente, aquel
que no pide nada, que solo te observa.
Y al verte marchar sin saber a dónde
te llevas mis besos, tantos, tan pocos,
solo me consuela la dorada mañana,
esa que mantiene vivas las esperanzas
de que alguna noche volverás a matarme.
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