Ricardo Mateo
Poeta recién llegado
​Sin dios ni corazón ansiado que calme mi alma,
Soledades refugiándose en tempestades amargas.
Gran jardín, profundo bache hasta encontrar mi puerta,
Barreras acorazadas con sentimientos de penas muertas.
Vidas alzadas jugando al filo en el infinito hilo del horizonte,
Sensaciones inoportunas te arrastran sin saber a dónde.
Cuerpos desnudos supurando ríos cálidos en noches frías,
Valientes soldados negando el amor como el hitita Urias.
Sin reloj en marcha que apague la ira cruel y fiel del miedo,
Juicios oscuros y malos pensares, marcaran vidas a dedo.
Despertares de gritos que suenan fuerte en mi cabeza,
Basto jardín de sueños espesos, rodeados de excesiva maleza.
Pregúntate el por qué de porqueres que no responden nada,
Sueña en la vida y vive en tu sueño de utopías predestinadas.
Mi llanto desgarra el aire, triste dolor que causo al mundo,
Triste el padecer contradicciones en planos de prismas profundos.
Oh! Destino, deja de jugar con el tiempo, limite de banales pasiones,
Enséñame a querer, como el querer enseña a primar preocupaciones.
Razones que se pierden bajo la niebla densa de ese mar de dudas,
Frustraciones que aparecen cuando el silencio intenta mecer tu cuna.
Mortales confundidos, reflejando brillos oscuros en gamas grises,
Creadores de la nada, empujados por mareas, odiseas sin Ulises.
Quien se es, sin éxito en este ejercito sin mito y sin el alma,
Quien se es, cuando la razón victoriosa sale a celebrar la clama.
Y que mas dará si la cascara no cayó por no estar para el tiempo madura,
Ya juzgaras por ignorar, la emoción pondrá a prueba tu compostura.
Los besos sin ternura, son caricias sin dulzura que dan sexo con locura,
Las Noches con cordura, son mañanas con soltura que dan días sin cobertura.
Si yo solo puedo pedir al mundo morir sin apenas dolor alguno,
Pues ya vendí al diablo mi vida, a cambio de vivir respirando humo.
Y si el fin en el fin va, igual que al fin van libres al final las aves,
Tu libertad reside en el final del pensamiento que se impuso al revés.
Soledades refugiándose en tempestades amargas.
Gran jardín, profundo bache hasta encontrar mi puerta,
Barreras acorazadas con sentimientos de penas muertas.
Vidas alzadas jugando al filo en el infinito hilo del horizonte,
Sensaciones inoportunas te arrastran sin saber a dónde.
Cuerpos desnudos supurando ríos cálidos en noches frías,
Valientes soldados negando el amor como el hitita Urias.
Sin reloj en marcha que apague la ira cruel y fiel del miedo,
Juicios oscuros y malos pensares, marcaran vidas a dedo.
Despertares de gritos que suenan fuerte en mi cabeza,
Basto jardín de sueños espesos, rodeados de excesiva maleza.
Pregúntate el por qué de porqueres que no responden nada,
Sueña en la vida y vive en tu sueño de utopías predestinadas.
Mi llanto desgarra el aire, triste dolor que causo al mundo,
Triste el padecer contradicciones en planos de prismas profundos.
Oh! Destino, deja de jugar con el tiempo, limite de banales pasiones,
Enséñame a querer, como el querer enseña a primar preocupaciones.
Razones que se pierden bajo la niebla densa de ese mar de dudas,
Frustraciones que aparecen cuando el silencio intenta mecer tu cuna.
Mortales confundidos, reflejando brillos oscuros en gamas grises,
Creadores de la nada, empujados por mareas, odiseas sin Ulises.
Quien se es, sin éxito en este ejercito sin mito y sin el alma,
Quien se es, cuando la razón victoriosa sale a celebrar la clama.
Y que mas dará si la cascara no cayó por no estar para el tiempo madura,
Ya juzgaras por ignorar, la emoción pondrá a prueba tu compostura.
Los besos sin ternura, son caricias sin dulzura que dan sexo con locura,
Las Noches con cordura, son mañanas con soltura que dan días sin cobertura.
Si yo solo puedo pedir al mundo morir sin apenas dolor alguno,
Pues ya vendí al diablo mi vida, a cambio de vivir respirando humo.
Y si el fin en el fin va, igual que al fin van libres al final las aves,
Tu libertad reside en el final del pensamiento que se impuso al revés.