Scorpium
Poeta recién llegado
¡AMANTES DE LA MUERTE!
Scorpium
¡Oh, Muerte, venerable capitana, ya es tiempo!
¡Levemos el ancla! Esta tierra nos hastía. ¡Aparejemos!
¡Si el cielo y la mar están negros como la tinta,
Radiantes están nuestros corazones, que tú conoces!
Cuerpos cargados de olores disueltos, hedor infinito
Abrazos profundos en la oquedad, fosas abiertas
Entrañas simulando vasares, apariencias vanas
Nos sonríen, rumbo a la sepultura...
A porfía sus sofocos postreros, logran una ruptura
Plasmarán sus nobles fulgores y recientes dones
En nuestra conciencia de almas perdidas, lo descrito
Calando con hondura y con razones…
Una virtuosa imagen nos espera en las puertas del silencio
Origen, fuente y causa, de una apariencia perdida,
Nace en nosotros un llanto único
Que protesta como niño malcriado...
La Muerte, presente de tiempo en tiempo
Baila en el espacio cómo dueño infinito
Brillantes corazones nos señalan el camino
Beberé de tu veneno cómo si fuera vino...
¡Viértenos tu veneno para que nos reconforte!
Este fuego tanto nos abraza el cerebro, pensamos...
¿Qué importa si estamos entre el cielo y el infierno?
¡Al fin conocer lo desconocido y encontrar algo nuevo!
Autor: Andrés Rivadeneira Toledo/Scorpium //Ecuador
Copyright® Todos los derechos reservados
Scorpium
¡Oh, Muerte, venerable capitana, ya es tiempo!
¡Levemos el ancla! Esta tierra nos hastía. ¡Aparejemos!
¡Si el cielo y la mar están negros como la tinta,
Radiantes están nuestros corazones, que tú conoces!
Cuerpos cargados de olores disueltos, hedor infinito
Abrazos profundos en la oquedad, fosas abiertas
Entrañas simulando vasares, apariencias vanas
Nos sonríen, rumbo a la sepultura...
A porfía sus sofocos postreros, logran una ruptura
Plasmarán sus nobles fulgores y recientes dones
En nuestra conciencia de almas perdidas, lo descrito
Calando con hondura y con razones…
Una virtuosa imagen nos espera en las puertas del silencio
Origen, fuente y causa, de una apariencia perdida,
Nace en nosotros un llanto único
Que protesta como niño malcriado...
La Muerte, presente de tiempo en tiempo
Baila en el espacio cómo dueño infinito
Brillantes corazones nos señalan el camino
Beberé de tu veneno cómo si fuera vino...
¡Viértenos tu veneno para que nos reconforte!
Este fuego tanto nos abraza el cerebro, pensamos...
¿Qué importa si estamos entre el cielo y el infierno?
¡Al fin conocer lo desconocido y encontrar algo nuevo!
Autor: Andrés Rivadeneira Toledo/Scorpium //Ecuador
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