[center:3e97b8dd16]
Amar y engañar a otros a la vez,
amar sintiendo sólo una pasión,
amar a nuestro propio modo
y formar nuestro propio mundo,
amar nuestra ilusión, nuestra obsesión,
amar por sentimientos confusos
que nos hacen pensar y reaccionar
dejándonos llevar por nuestros impulsos.
Amamos y a la vez nos arriesgamos
a perder lo poco que hemos ganado,
sabiendo que nunca podríamos ganar,
aún así decidimos amarnos,
amar nuestro capricho, gran capricho,
con miedo de equivocarnos, errar,
pero nuestra decisión está tomada.
Luchamos contra la marea
a la que llamamos sociedad,
desafiamos las reglas,
imponemos nuestra reforma,
mostramos valor y miedo,
compañía y soledad,
pero nos mostramos amor
al que tratamos de consolidar.
Vivimos el momento,
gozamos de aquel placer,
no nos preocupamos por el mañana
pero pensamos en nuestro futuro,
nuestra felicidad nos entristece,
nuestros corazones nos destruyen
el mundo nos minimiza,
nos ocultamos en el vacío de la soledad,
es decir, en nuestro nido que emerge
de la esperanza que llevamos
en el interior de nuestras almas,
nuestro amor vive en nosotros,
nos hace feliz y es lo que vale,
todo el resto no nos importa
ya que nuestro gran amor
vivirá por la eternidad.
¿Es acaso este el modo
más correcto de amar?
¿Tiene valor el sacrificio
al abandonar todo lo propio
para seguir un amor?
¿Tendrá importancia arrepentirse?
¿Sentiremos realmente amor?[/center:3e97b8dd16]
Amar y engañar a otros a la vez,
amar sintiendo sólo una pasión,
amar a nuestro propio modo
y formar nuestro propio mundo,
amar nuestra ilusión, nuestra obsesión,
amar por sentimientos confusos
que nos hacen pensar y reaccionar
dejándonos llevar por nuestros impulsos.
Amamos y a la vez nos arriesgamos
a perder lo poco que hemos ganado,
sabiendo que nunca podríamos ganar,
aún así decidimos amarnos,
amar nuestro capricho, gran capricho,
con miedo de equivocarnos, errar,
pero nuestra decisión está tomada.
Luchamos contra la marea
a la que llamamos sociedad,
desafiamos las reglas,
imponemos nuestra reforma,
mostramos valor y miedo,
compañía y soledad,
pero nos mostramos amor
al que tratamos de consolidar.
Vivimos el momento,
gozamos de aquel placer,
no nos preocupamos por el mañana
pero pensamos en nuestro futuro,
nuestra felicidad nos entristece,
nuestros corazones nos destruyen
el mundo nos minimiza,
nos ocultamos en el vacío de la soledad,
es decir, en nuestro nido que emerge
de la esperanza que llevamos
en el interior de nuestras almas,
nuestro amor vive en nosotros,
nos hace feliz y es lo que vale,
todo el resto no nos importa
ya que nuestro gran amor
vivirá por la eternidad.
¿Es acaso este el modo
más correcto de amar?
¿Tiene valor el sacrificio
al abandonar todo lo propio
para seguir un amor?
¿Tendrá importancia arrepentirse?
¿Sentiremos realmente amor?[/center:3e97b8dd16]