Las flores me dan aroma,
y sus colores alegría,
lo que a mi ser emosiona,
como estrellas que guían
a mi alma enamorada.
Que escucha una balada,
muy romántica y mía.
Escrita hoy y cantada,
solo para tí mi vida,
en noches solas y apagadas.
Cuando tú te avecinas,
allá lejos cuan espía,
y juntos a escondidas
nos amamos con alegría,
sin importar las medidas.
La mañana con tu ida,
me llena de apatía,
y, así, espero la noche llegada,
para amarte en armonía,
por lo que es anhelada.
Ahora cama y almohada,
testigos de ambos noche y día.
Cuando vienes y marchas, me atas,
dejándome en cobardía
y angustia desesperada.
Porque no se si regresas
como cada noche en llamas,
o si te vas un buen día
para siempre esta vez
sin regreso a mi vida.
Adry