PoetaJC
Poeta recién llegado
Hoy derramo estas palabras,
para sentirme libre,
para encontrarme vivo.
Aunque los espejos no me miran,
y en los charcos se desfigura mí rostro.
Yo sigo con mi alma descalza,
para romper palacios, y apuñalar estatuas.
Aunque las miradas pretendan ponerme un velo de silencio,
y no se olviden las princesas sus zapatos.
Yo volveré a tallar versos, y cultivar prados.
Aunque el mundo sea un libro de mentira y arrogancia,
yo camino en las sombras bien erguido.
Con un puñado de felicidad en las manos,
la sonrisa colgada de mis labios,
y los besos que se van a trepar hacia el cielo.
Porque no me ha tejido el miedo.
Porque la soledad siempre camina a mi lado,
para desangrar mi pecho, para ahogar mi llanto.
Por eso no voy a esconderme entre palabras,
sino que me vacío en la nostalgia.
Donde la vida es único amor que no te deja indiferente.
No te traiciona con dedos de vidrio y alma de agua.
No cambia de traje, cuando suena una melodía imperfecta.
Y, no muero, cuando me dejan el corazón partido,
sino que pego cada pedazo, con otro trozo de añoranza.
Y me vuelvo a levantar de este lecho,
donde ya había tonteado con ese infierno.
Y sí, sé que deambularé por otro sueño,
donde los pasos ya huelen el sufrimiento.
De otra palabra, otra mirada, otro mañana.
J.C. Luzardo
©Todos los derechos reservados
para sentirme libre,
para encontrarme vivo.
Aunque los espejos no me miran,
y en los charcos se desfigura mí rostro.
Yo sigo con mi alma descalza,
para romper palacios, y apuñalar estatuas.
Aunque las miradas pretendan ponerme un velo de silencio,
y no se olviden las princesas sus zapatos.
Yo volveré a tallar versos, y cultivar prados.
Aunque el mundo sea un libro de mentira y arrogancia,
yo camino en las sombras bien erguido.
Con un puñado de felicidad en las manos,
la sonrisa colgada de mis labios,
y los besos que se van a trepar hacia el cielo.
Porque no me ha tejido el miedo.
Porque la soledad siempre camina a mi lado,
para desangrar mi pecho, para ahogar mi llanto.
Por eso no voy a esconderme entre palabras,
sino que me vacío en la nostalgia.
Donde la vida es único amor que no te deja indiferente.
No te traiciona con dedos de vidrio y alma de agua.
No cambia de traje, cuando suena una melodía imperfecta.
Y, no muero, cuando me dejan el corazón partido,
sino que pego cada pedazo, con otro trozo de añoranza.
Y me vuelvo a levantar de este lecho,
donde ya había tonteado con ese infierno.
Y sí, sé que deambularé por otro sueño,
donde los pasos ya huelen el sufrimiento.
De otra palabra, otra mirada, otro mañana.
J.C. Luzardo
©Todos los derechos reservados