guz e
Poeta que considera el portal su segunda casa
Besar la brasa
del furtivo encuentro
sembrado de ternura,
transpirando la pasión
impresa en tus pupilas,
bañado por olas de cabellos
sacudiendo mi cuerpo,
abusar del instinto
en las caprichosas figuras
del deseo abstracto,
desgarrando al tiempo y sus escalas.
Fracturado
por el arrebato impaciente, incoherente,
de la razón en fuga,
cayendo al vacío
rogando por aferrarme
al abismo perpetuo en tu piel almendra,
empeñado en las fronteras de tu cadera
reteniendo el aliento de tu pecho
hasta robar tus mil suspiros,
envueltos por el halo de tu sonrisa.
del furtivo encuentro
sembrado de ternura,
transpirando la pasión
impresa en tus pupilas,
bañado por olas de cabellos
sacudiendo mi cuerpo,
abusar del instinto
en las caprichosas figuras
del deseo abstracto,
desgarrando al tiempo y sus escalas.
Fracturado
por el arrebato impaciente, incoherente,
de la razón en fuga,
cayendo al vacío
rogando por aferrarme
al abismo perpetuo en tu piel almendra,
empeñado en las fronteras de tu cadera
reteniendo el aliento de tu pecho
hasta robar tus mil suspiros,
envueltos por el halo de tu sonrisa.
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