¡Qué extraño color es este que has creado, Bertoni! Solo verlo me pone los pelos de
punta; tú y tu manía de innovar; tendrás que combinarlo en pasarela con complementos en tonos pastel que hagan menos trágico el diseño y le aporten cierta dulzura a la modelo.
¡Nada de complementos pastel! Me niego rotundamente a que nada alivie el impacto que espero sobre los asistentes;Amargor es más que un color y se complementará con su fragancia.
¿Color y aroma Amargor? ¡Diablos, Bertoni!
¡Soy el creador, puedo llamarlo como quiera! El misterio está en que aún no sé lo que experimentará la modelo.
¿Qué dices, no le has hecho pruebas?
¡No!, será una puesta única para la pasarela.
Todos se giraron ante la aparición de la modelo en la pasarela; nadie podía apartar la mirada de ella, su sola presencia sobrecogía; el color del vestido se agarraba a su cuerpo como si formara parte de su piel; la expresión de su rostro y su mirada quebraban toda superficialidad en los asistentes; el aroma de Amargor inundó la sala, penetrando en las conciencias de los invitados que experimentaron una catarsis.
Impregnados de Amargor, hasta los huesos, salieron a la calle y, avergonzados, quedaron desnudos y descalzos ante la multitud; rechazaron sus limusinas y ya no hubo marcha atrás en sus vidas.
Texto: Isabel Machín García
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