AMARTE
Amarte como siempre, cielo mío,
después y antes de amarte cada día;
sentirte fuego y luz de fantasía
en cada rosa azul del ancho río.
No importa si es invierno y hace frío,
o el cielo se ha cubierto de apatía,
mi tierno corazón hará de guía
colmándote de besos y rocío.
Eternas mensajeras de la vida
serán las tibias gotas de mi fuente
traídas desde aquel lago risueño.
Si sufres el dolor del ave herida
y lloras sobre un álamo silente,
entrégate al hechizo de mi sueño.
ELIMAR