BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amasijo de truenos en interior
opaco amuleto lleno de grupos o estrellas
nubes obsoletas que embocan el estupor
la matinal orquesta que averigua sus porcentajes
donde el estanque es una ópera residual
galletas que invitan a la melancolía
un suceso de albornoces estropeados
en la cama donde nadie mira
dos sujetos toman posesión de sus escafandras.
Y se invaden y se pronuncian habituales discursos
llenos de cloacas sus pies escuálidos
mansedumbre de resina en los labios
la térmica sensación de un estelar comienzo.
Voy apagando los caracoles las tazas los incendios
las aperturas de cáscaras que abandonaron su ceniza
y creo en las lagunas que albergan su propio cabello de cecina.
Oh dolor, tan mío, no sé a qué buscarte!
Te enrollas en las ventanas con estudiantes de caries envilecidas,
te entrometes en los toalleros de vespertinos ataúdes,
y en la llaga anuncias tu sendero de gloria.
©
opaco amuleto lleno de grupos o estrellas
nubes obsoletas que embocan el estupor
la matinal orquesta que averigua sus porcentajes
donde el estanque es una ópera residual
galletas que invitan a la melancolía
un suceso de albornoces estropeados
en la cama donde nadie mira
dos sujetos toman posesión de sus escafandras.
Y se invaden y se pronuncian habituales discursos
llenos de cloacas sus pies escuálidos
mansedumbre de resina en los labios
la térmica sensación de un estelar comienzo.
Voy apagando los caracoles las tazas los incendios
las aperturas de cáscaras que abandonaron su ceniza
y creo en las lagunas que albergan su propio cabello de cecina.
Oh dolor, tan mío, no sé a qué buscarte!
Te enrollas en las ventanas con estudiantes de caries envilecidas,
te entrometes en los toalleros de vespertinos ataúdes,
y en la llaga anuncias tu sendero de gloria.
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