Amelia...

LACRIMAMORTE

Poeta recién llegado
Entre sudarios y mortajas
tules blancos y purpuras sedas
duerme su eterno sueño
mi inmaculada Amelia

Israfel y arzurbel
entonan tristes letanías
por ella que era más bella
que la misma Hera

Yo la amaba tanto
aunque aun era una niña
mi corazón era suyo
y su pureza era mía

Las alondras y los mirlos
se posaban a trinar al pie de su ventana
cada mañana que ella llena de dicha
entre mis brazos despertaba

Todo era alegría, dulces anhelos
y radiantes esperanzas
primaverales cielos
resplandecientes remembranzas

Pero todo cambio desde aquel fatídico día
cuando al llegar el otoño ella enfermo
y la primavera que se transfiguraba en su cara
en pálido invierno se convirtió

Los médicos le diagnosticaron
una avanzada leucemia
dejando la vida sin ningún sentido
de mi pequeña Amelia

Pálida y fría
terriblemente demacrada
ella yacía con la mirada vacía
en la prisión que era su cama

Al repicar del viejo reloj de ébano
las doce campanadas
un domingo con gris cielo
falleció mi niña amada

Por última vez tome sus manos
marchitas y arrugadas
y bese sus fríos labios
mojándolos con mis lagrimas

Hoy exactamente un año
que tanathos de mis brazos la aparto
robándome la pureza
de su infantil corazón

Y ahora que de rodillas estoy postrado
frente a su ataúd que he abierto
me quedo asombrado
de ver que luce igual que el día que la sepulte

Pero aunque permanece incorrupta
como una mártir del cielo
algo en ella ha cambiado
que me causa un extraño miedo

De su rostro demacrado
no queda ya ninguna huella
ahora sus mejillas lucen rosadas
y sus manos suaves y tersas

Sus dorados cabellos
han crecido esplendorosos
y sus labios lucen de nuevo
carmines y carnosos

Y por un impulso enfermizo
arranco sus sudarios
y acaricio con mis manos temblorosas
sus tiernos pechos

Sin darme cuenta que ella abre sus ojos
de tonalidades escarlatas
y me toma de las manos
diciéndome: ¿ aun me amas?

No soy más aquella que conociste
ahora vivo entre tinieblas
vagando cada noche entre las tumbas
desnuda entre la niebla

Mi corazón aun late
pero mi alma he perdido
por que creyéndome muerta tu me sepultaste
y con la sangre he sobrevivido

Pero dime, amor mío
¿aun me amas?
aunque a mi lado todo sea frio
y no haya ni dicha ni esperanzas

Y yo que la miraba aterrado
y en parte maravillado
le ofrecí mis labios como por vez primera

Mientras ella me arrastraba hacia su tumba
que seria por siempre nuestra morada eterna
donde nos amaríamos entre carmines penumbras
yo y mi amada Amelia...


Autor: Lacrimamorte
 

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