DeRojas
Poeta recién llegado
Aquellos navíos de guerraMediante el poema intentaré contar como fue la conquista de este continente.
Espero con ello no ofender a nadie pues en su creación está toda mi buena intención y cariño por estas tierras tan bellas y un saludo a todos los que hoy en día viven su día a día allí. Les admiro.
ya viejos y desgastados con el tiempo
que a mil batallas hicieron frente
reposan en la memoria;
memoria intacta de aquél capitán
que en las oscuras noches vela, doliente
en un mar lleno de muertos, sueños
y gélidos abrazos de escarcha.
Su dolor tan grande duerme en su pecho
le causa desanimo
y un ápice de valentía
pues quién hubiera imaginado
la gloria de aquellos días.
Ahora efímera, latente;
aullido de lobos al borde de la muerte
que éste, nuestro capitán padecía.
Recuerdos llegaban a su mente
de verdes selvas y alegría
que desbordaban en su gente.
Tierra virgen con el favor de Tezcatlipoca
fértiles vestigios de lo que un día
creyeron libre.
Tierra de nadie entregada a sus Dioses
que resplandece
cuando en mi ventana aún
se postra la noche.
Los diarios viejos hablan
con polvo en sus cubiertas
e intenciones de olvidar
lo que miles de días supusieron
sacrificios inocentes sin cesar;
lágrimas derramadas
y oraciones sin respuesta
en aquellas tierras de grandeza.
Entre todas las joyas
América se alza, imponente,
cristalina y verde
con esmeraldas, aguamarinas,
el calor de su gente,
bondad de corazón.
Su sonrisa inmortal es permanente
e independiente. Querido capitán.
Tierra de nadie entregada a sus Dioses
que resplandece
cuando en mi ventana aún
se postra la noche.