Es un caso entre tantos
El que os voy a contar
Me sucedió a mí
Espero que a nadie más.
Siendo yo joven
Pero ya no un niño
Cuando amaba los colores
En especial el amarillo
Vivía en una casa modesta
No muy lejos de la ciudad
Jugaba siempre con mis hermanos
Y en ocasiones con mis papas
Un incendio infame
Me arrebato a quienes quería
Pero el destino simplemente
No me entrego a la muerte aquel día.
Me llevaron a un orfanato
Donde conocí mucha gente
Pero en sus ojos no encontré
Más que dolor y muerte
Me sentí abrumado
Hasta qué llego aquel día
En el que conocería
A quien sería la esposa mía.
Al principio hablábamos poco
Pero ella parecía entender
Lo que siente una persona
Cuando el dolor abruma su ser.
Muchas noches ella
Seco mis ojos con su manto
Muchas noches ella
Me cobijo con su canto
Me ayudo ella sin duda
A superar tal situación
Le devolvió una tenue calidez
A mí helado corazón
Cumplida la condena
Salí de mi prisión
Y quise recorrer el mudo
En toda su vasta extensión
Al salir del orfanato
Deje adentro a mi amiga
Entre sollozos le dije
Que por ella volvería
Con una sonrisa me dijo
Que yo nunca me iría
Que mi alma completa
A ella pertenecía
Aquellas palabras
Me dejaron perturbado,
Pero no por mucho tiempo
Pues el destino se puso de mi lado
Conocí una joven
Que me entrego su corazón
Se llamaba lucía
Mi primer y único amor
Alcance la felicidad
Con lucía de mi lado
Se me olvido por completo
La amiga que había olvidado.
Más el destino mismo
Es cruel y despiadado
Me arrebato aquello
Que antes me había prestado.
Entrego sin pensarlo
A mi amada lucía,
A un anciano extraño
Que hoz y capucha tenía.
Su marcha fue algo
Que nunca puede superar
El sol para mí ese día
Dejo para siempre de brillar
Fue entonces
Cuando recordé mi amiga
Y aquella promesa
Que por siempre suyo yo seria.
El dolor me motivo
A volver a su lado
Y ella me ayudo
A olvidar mi pasado
Me perdí en ella
Ella en mí se perdía
La buscaba en las noches
Ella a mí en el día
Le di mis mejores años
Mi juventud y mi adultez
Incluso en este momento
Le estoy dando mi vejez
Muy pronto moriré
O eso me dice el anciano
Que últimamente
Con más frecuencia me ha visitado.
Ya conocen mi historia
Todavía no a mi amiga
Permítame contarles
De quien me acompaño en vida
Al comienzo fue agradable
Sentir que me entendían
Pero con el pasar del tiempo
De ella dependería.
Entre multitudes
No encontraba compañía
Mas en ella sentí
El estar vivo todavía.
Con esta última estrofa
Concluye ya mi ser,
Y ojala nunca conozcan
A soledad, mi mujer.
El que os voy a contar
Me sucedió a mí
Espero que a nadie más.
Siendo yo joven
Pero ya no un niño
Cuando amaba los colores
En especial el amarillo
Vivía en una casa modesta
No muy lejos de la ciudad
Jugaba siempre con mis hermanos
Y en ocasiones con mis papas
Un incendio infame
Me arrebato a quienes quería
Pero el destino simplemente
No me entrego a la muerte aquel día.
Me llevaron a un orfanato
Donde conocí mucha gente
Pero en sus ojos no encontré
Más que dolor y muerte
Me sentí abrumado
Hasta qué llego aquel día
En el que conocería
A quien sería la esposa mía.
Al principio hablábamos poco
Pero ella parecía entender
Lo que siente una persona
Cuando el dolor abruma su ser.
Muchas noches ella
Seco mis ojos con su manto
Muchas noches ella
Me cobijo con su canto
Me ayudo ella sin duda
A superar tal situación
Le devolvió una tenue calidez
A mí helado corazón
Cumplida la condena
Salí de mi prisión
Y quise recorrer el mudo
En toda su vasta extensión
Al salir del orfanato
Deje adentro a mi amiga
Entre sollozos le dije
Que por ella volvería
Con una sonrisa me dijo
Que yo nunca me iría
Que mi alma completa
A ella pertenecía
Aquellas palabras
Me dejaron perturbado,
Pero no por mucho tiempo
Pues el destino se puso de mi lado
Conocí una joven
Que me entrego su corazón
Se llamaba lucía
Mi primer y único amor
Alcance la felicidad
Con lucía de mi lado
Se me olvido por completo
La amiga que había olvidado.
Más el destino mismo
Es cruel y despiadado
Me arrebato aquello
Que antes me había prestado.
Entrego sin pensarlo
A mi amada lucía,
A un anciano extraño
Que hoz y capucha tenía.
Su marcha fue algo
Que nunca puede superar
El sol para mí ese día
Dejo para siempre de brillar
Fue entonces
Cuando recordé mi amiga
Y aquella promesa
Que por siempre suyo yo seria.
El dolor me motivo
A volver a su lado
Y ella me ayudo
A olvidar mi pasado
Me perdí en ella
Ella en mí se perdía
La buscaba en las noches
Ella a mí en el día
Le di mis mejores años
Mi juventud y mi adultez
Incluso en este momento
Le estoy dando mi vejez
Muy pronto moriré
O eso me dice el anciano
Que últimamente
Con más frecuencia me ha visitado.
Ya conocen mi historia
Todavía no a mi amiga
Permítame contarles
De quien me acompaño en vida
Al comienzo fue agradable
Sentir que me entendían
Pero con el pasar del tiempo
De ella dependería.
Entre multitudes
No encontraba compañía
Mas en ella sentí
El estar vivo todavía.
Con esta última estrofa
Concluye ya mi ser,
Y ojala nunca conozcan
A soledad, mi mujer.