Franco
Poeta recién llegado
Amo tanto la vida que caí en tus ojos de serpiente.
La vida me guardo el suspenso para estos días.
La vida me lleva a ciegas por las decisiones de mi corazón.
La vida y mi corazón no me dejan dormir.
Necesito dejar de saltar a los abismos.
Necesito dejar de obrar bien.
Pero también te necesito a ti mujer.
Mujer que vives al borde del camino.
Tú que tienes los ojos de caramelo y el vientre de fuego.
Tú que no sabes la diferencia entre amar y morir.
Tú que yaces agazapada como un misterio.
Tú que vives en la rivera de mis manos.
Tú la que torturas mis pensamientos.
Tú que tientas a equivocarme.
Tú que mansillas mi pasión y viste de flores.
Tú que me apasionas y apagas con un parpadeo.
Tu que me esperas pero no quieres que arribe.
Y yo que me he soñado envenenado en tu piel.
Y yo que no puedo volar sin el sonido de tus pies.
Y yo que no tengo más que un corazón audaz.
Y yo que soy solo un río que va hacia ti.
Y yo que no me basta la tentación y la locura
Y yo que nado hasta tu boca y luego despierto.
No basta estar loco a veces debo serlo.
La vida es un sueño, y aun sigo sin dormir
Cierra mis parpados de piedra con un beso.
Y enciérrame en tus brazos de pétalos.
Mírame dormir y despierta a Morfeo.
Amo tanto tanto la vida
que me apasioné de ti.
La vida me guardo el suspenso para estos días.
La vida me lleva a ciegas por las decisiones de mi corazón.
La vida y mi corazón no me dejan dormir.
Necesito dejar de saltar a los abismos.
Necesito dejar de obrar bien.
Pero también te necesito a ti mujer.
Mujer que vives al borde del camino.
Tú que tienes los ojos de caramelo y el vientre de fuego.
Tú que no sabes la diferencia entre amar y morir.
Tú que yaces agazapada como un misterio.
Tú que vives en la rivera de mis manos.
Tú la que torturas mis pensamientos.
Tú que tientas a equivocarme.
Tú que mansillas mi pasión y viste de flores.
Tú que me apasionas y apagas con un parpadeo.
Tu que me esperas pero no quieres que arribe.
Y yo que me he soñado envenenado en tu piel.
Y yo que no puedo volar sin el sonido de tus pies.
Y yo que no tengo más que un corazón audaz.
Y yo que soy solo un río que va hacia ti.
Y yo que no me basta la tentación y la locura
Y yo que nado hasta tu boca y luego despierto.
No basta estar loco a veces debo serlo.
La vida es un sueño, y aun sigo sin dormir
Cierra mis parpados de piedra con un beso.
Y enciérrame en tus brazos de pétalos.
Mírame dormir y despierta a Morfeo.
Amo tanto tanto la vida
que me apasioné de ti.