José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estrellas cautivadoras
en las noches de tormento y oscuridad
la maldad se vuelve cruel, esa voz trémula y bella
llamada verdad, se revela contra la cautividad
del miedo y resplandece la sana realidad.
Como hoguera desnuda en el bosque
del encantamiento,
como tórtolas que se aman en silencio, seguras
de que el amor se izará esplendoroso entre las hojas
y los rayos tenues de sol abrazaran su primigenia unión.
En la oscuridad de la noche,
bajo el hechizo de la luna brillante,
dos amantes fusionados en un abrazo de árbol con rama,
de gotas de agua con el aire, entregándose
en rincones sedientos de compañía.
Sus cuerpos se entrelazan con pasión,
se abrazan, se dicen palabras de amor,
se besan dejando hasta el aliento, casi muertos
de extenuación sus almas se unen.
En la penumbra de la habitación, son dos almas
latiendo en un mismo ser, una incipiente hoguera
donde solo existe el amor más tierno.
La luna envidiosa los quiere ver fallecer
de ese amor tan lindo, tan limpio como el agua
de los arrecifes de corales del Caribe.
En ese instante, el tiempo se detiene
la magia de la pasión los envuelve
en un éxtasis de amor desbordante
donde los pájaros en sus copas dormidos
aman a las ramas y a su follaje
como tú me quieres a mí amor mío.