José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella es mi manto de estrellas
brisa suave que me acaricia en la bahía
susurros rojizos en mis ojos
cuando el sol descansa en el horizonte.
En la línea difusa de mi amor
una barca solitaria rogando compasión
el pez enredado en las redes del hambre
la humedad penetrando en mis huesos.
Cuando en la noche yazgo solo
es el hilo mágico
que me conecta con su naturaleza
la bruma de su escote me seduce
aparecen campos de girasoles
en almanaques de colores.
En la claridad de mi corazón radiante
un beso se derrama por tus labios
son los secretos de un amor eterno
sacudido por el terremoto que llevamos dentro.
Susurros de música, sonidos celestiales
me conducen lejos de la falsedad
de los amores de palabras
sobre un cuaderno plasmados
¡Oh, cuánto sufrimiento en tu pecho!.
Nos engañamos necesitamos las letras
para embriagarnos de ese viento alado
marionetas de una angustia aprisionada
somos una barca sin retorno, soñando
falsas entelequias que recorren nuestros dedos
y nos dejan vacíos, en gran desconcierto.
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