José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con una sonrisa me basta
para subir al pedestal de tu cuerpo
removiendo las estructuras,
gozando tus fragancias y resucitando
en un campo de hierbas rojizas ,
cómo tengo el corazón,
del amor que te profeso.
Si me miras te amo
como se aman las luces brillantes, parpadeando,
en una noche estrellada,
donde tú y yo somos
la réplica del amor en la tierra
de los luceros en el cielo.
Si te miro caminar
como andan los cometas
en el universo, con esa brillantez
que hace espeluznar mi cuerpo,
yo explosionaría como ellos
cuando entran en contacto con la atmósfera
de tu cuerpo, una palabra tuya
derrite mis sentimientos.
Si te tengo, me muero,
Si no te tengo, ni respiro
estoy yerto en el humedal
donde nos veíamos a escondidas
con los limoneros de testigos
de nuestro amor secreto.
Cuando te poseo las estrellas sonriendo
van a tu pelo, lo hacen brillar
como el trigo cuando el sol lo calienta.
Los lagartos bailan
sobre tu vientre la danza del fuego,
las serpientes resbalan
sobre tu sensible cuerpo, deslizándose
como en el hielo,
Las termitas de mi corazón
penetran en ti, y somos la felicidad
de este mundo perfecto.