José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Éramos pájaros
llenos de amor y vida
reflejo de luna en mar de plata
donde adormecido sonaba
las notas de un bandoneón abandonado.
Pareja convertida en sustento
de mis noches de vela en cama.
Lunas, reflejos de sueños sobre mar helado
caricias de vientos lejanos
abriendo las puertas del solsticio.
Sinfonía de Beethoven eran los rayos de luna
devorando las manecillas del reloj
como si no hubiese mañana
nos bebíamos hasta el aliento de las horas.
Momento idílico de cometas,
en playas paradisíacas donde las olas
jugaban con tus cabellos cargadas de melancolía
sobre mares de nostalgia.
Hoy regresas a mis sueños
con matices de expansión
como galaxias propagándose hacia el infinito
donde la noche vela las lágrimas vertidas
sobre aquellas nubes de alfombras persas
con cojines de felicidad
donde fabricábamos auroras lejanas
barridas de la faz de mis sueños
por huracán desolado
entre montañas de sentimientos de magnolias
ondeando en la primavera del alba.
Compartiendo tonalidades
en aquel cielo de relámpagos
que la brisa, hoy, se ha llevado
hasta donde dormita la noche que anhelo.
Retazos de existencia efímera
que floreció en aquel bajel de sueños
que fabriqué contigo
en el bajel de la esperanza
ese, que nunca ha vuelto.
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