AMOR 28 : Cuerpo de árbol

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Oh, mujer que tienes cuerpo de árbol,
tus ramas se abren esparciendo tu belleza,
tus hojas, lunares
en tu vestido de terciopelo.

El sol te acaricia llevando perfumes
de hierba fresca, frío el monte helado,
escarcha del manantial de al lado.

Soy pájaro y pico tu hoja, revoloteo
por tus ramas y te cobijo en mis alas.

Árbol que bramas al silencio
escarcha tienes en el cabello
y tus ojos regados por el cielo
parecen triángulos en forma de corazón;
verde esperanza, cómo eres tú,
esperanza de mi vida.

Ramas estremecidas,
voluntad marchita del viento,
humedecidas con la bondad de las nubes
te precipitas y das bandazos
como los coches en las autopistas.

Oh, mi árbol bendito, las liras
te tocan bellas melodías,
las hormigas de mi vida te recorren,
conocen tus debilidades, tus entresijos.

Entonces las rocas te cantan,
las praderas silban, los pájaros
te saludan con trinos de arpas
y los cielos brincan de alegría.

Oh mujer, suntuosa que por tus brotes
se escapa la vida y por tus heridas
la savia de la armonía;
del amor, de las cosas tiernas
del alma, esas que ni se pagan
ni tienen nombre.

Son amores eternos, simplemente.
 


Oh, mujer que tienes cuerpo de árbol,
tus ramas se abren esparciendo tu belleza,
tus hojas, lunares
en tu vestido de terciopelo.

El sol te acaricia llevando perfumes
de hierba fresca, frío el monte helado,
escarcha del manantial de al lado.

Soy pájaro y pico tu hoja, revoloteo
por tus ramas y te cobijo en mis alas.

Árbol que bramas al silencio
escarcha tienes en el cabello
y tus ojos regados por el cielo
parecen triángulos en forma de corazón;
verde esperanza, cómo eres tú,
esperanza de mi vida.

Ramas estremecidas,
voluntad marchita del viento,
humedecidas con la bondad de las nubes
te precipitas y das bandazos
como los coches en las autopistas.

Oh, mi árbol bendito, las liras
te tocan bellas melodías,
las hormigas de mi vida te recorren,
conocen tus debilidades, tus entresijos.

Entonces las rocas te cantan,
las praderas silban, los pájaros
te saludan con trinos de arpas
y los cielos brincan de alegría.

Oh mujer, suntuosa que por tus brotes
se escapa la vida y por tus heridas
la savia de la armonía;
del amor, de las cosas tiernas
del alma, esas que ni se pagan
ni tienen nombre.

Son amores eternos, simplemente.
Un bosque de mujeres, no estaría mal. Saludos. Un gusto pasar por acá y leerte.
 
Buen poema... lleno de imágenes llenas de contraste. Y, lo que sobresale en el poema es esa profunda impetuosidad con; la cual suelen ofrecer tus obras.
Felicitaciones, compañero José.
Cordialmente:
Gracias Iván tu apoyo está siendo una profecía para mis letras. Mil gracias amigo poeta. Un abrazo con la pluma del alma
 
Lo sé mi fraterno amigo Iván. Yo entré en el foro por mi cuñada, Ana Clavero, que padeció un cáncer de mama, gracias adiós superado. Élla me dijo: si quieres aprender poesía, entra en MP, allí encontrarás gente genial y eso hice en octubre. Aquí estoy disfrutando con vosotros y dándolo todo por la poesía y este portal. Un abrazo con la pluma del alma.
 

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