José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy, oliendo las perfumadas rosas
de mi jardín, has venido a mi pensamiento
en forma de flor, clavel ardiente
a mi corazón.
Has enraizado en mi corazón,
de mi pecho florecen unos pétalos rojos,
invadiendo mi placer sereno
en este jardín de felicidad.
Todo sucede como el rayo
en la tormenta, en un abrir y cerrar los ojos,
despertando pasiones, caudales,
eres la dueña de mi tiempo.
Bajo esta luz radiante,
que me posee, soy dueño del tiempo,
quiero poseerte como el jardín
a la flor o la mariposa a la margarita.
Hoy, cuando tú amor impregna la brisa
que respiro, aletea mi cuerpo,
soy un bosque en llamas,
un barco sediento de penetrar en tus deseos,
hacerlos míos, ser transeúnte de tu cuerpo.
Hoy, con tango en mis oídos,
quiero ser tu aire, tu ciprés perdido
en un monte de caricias prohibidas,
un huracán, penetrando en tu cuerpo
hasta que no seamos nada,
solo una brisa con olor a rosas,
esparcida por el viento.