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Amor 42 :Bajo la sombra de la encina

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.

El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.

¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.

Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.

Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.

Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.
 
Gustosa composición con excelente cierre.

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Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.

El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.

¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.

Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.

Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.

Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.
Gracias Bernardo por tu tiempo al leer mis letras y si encima te gustan, dobles gracias. Un abrazo con la pluma del alma
 


Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.

El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.

¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.

Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.

Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.

Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.
Muchas gracias Ana Fabiana por tus comentarios. Un abrazo con la pluma del alma
 


Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.

El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.

¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.

Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.

Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.

Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.
Romance en esplendor, el entorno y el sentir se vuelve un paisaje palpable, que navega y naufraga en la utopía, pero sostenidos en sépalos de fragilidad absoluta y sincera.Gracias por compartir, muy lindo!
 
Romance en esplendor, el entorno y el sentir se vuelve un paisaje palpable, que navega y naufraga en la utopía, pero sostenidos en sépalos de fragilidad absoluta y sincera.Gracias por compartir, muy lindo!
Mil gracias Chrix por pasarte por mis letras. Gracias por tu tiempo y comentario me sirve para seguir escribiendo y progresando. Un abrazo con la pluma del alma
 


Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.

El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.

¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.

Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.

Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.

Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.
Muchas gracias estimado amigo y poeta Iván por pasarte por mis letras . Un abrazo fraterno desde España
 


Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.

El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.

¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.

Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.

Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.

Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.
Gracias Macalopez por leerme y darle me gusta a mis humildes letras, un abrazo con la pluma del alma
 
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