José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo la sombra de la encina,
tumbados en la verde hierba,
amándose hasta el último aliento,
se les llenó la cabeza de musgo.
El trino de los pájaros, era su sinfonía,
las hojas, los crótalos de la melodía,
el sol radiante, el director,
de la compañía en aquel hermoso paraje.
¡Oh, amor! radiante, soy una ventisca,
acariciarte, será mi dicha, subir al monte,
recorrerte con la suavidad de la seda.
Un clamor de tu cuerpo, una suavidad impresa
en tu sentir de margarita,
un perfume de rosas, en un acantilado
donde te muerden las olas.
Un aire divino en una tormenta de felicidad,
un corazón abierto en un salto de alegría,
mi dicha, mi querida utopía de amor volando
por valles de fantasía.
Soy tu pájaro, tú trino, tu alma henchida,
junto a la mía, un surco de espuma,
un sueño de lujuria apelmazada,
bajo la sombra de aquella encina.