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Amor 53: Pasión de mujer

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa

Tu cuerpo es una macedonia de frutas,
quieres que entre en tu cuarto para devorarte
como la abeja a la flor,
corrientes continuas sobre tu esplendoroso cuerpo.

Eres esencia de mi ser, un trozo de mi piel,
un aroma de azahar, un beso;
una lluvia dorada, purpurina que me quema.

Eres mi gata, mi fiebre,
mi virus, me dejas desguarnecido.

Entro en tu cuarto de violetas abiertas
con aureola de fuego, imantando tus latidos
imbuyendo mi corazón con ellos
y tú me desbordas con tus jugos princesa.

Soy un huracán sediento de tus quejidos,
una nube vertiendo mis deseos,
un polvorín que explosiona,
una lagartija queriendo beber de tu cuerpo.

Una amalgama de margaritas es tu cama
con la luna de niñera, y los luceros, tu almohada:
los pétalos tu jardín, tu perfume me atrapa;
momentos vaporosos, nomadismo arrollador,
liturgia de la carne, mar que ahoga sus grumos
con un plátano sediento.

Torrentes en un mundo desierto,
ambrosía ahogada en tu cuerpo
terciopelo son tus manos en mi piel
un huracán de besos son tus jugosos labios.

Yo poderoso centauro, tú, mi amazona
te llevo cabalgando entre mis piernas
a la montaña más alta del placer.

Los cuerpos se enredan,
las caderas palpitan sufriendo,
en la oscuridad de la noche sedienta de amor.

Sediento está mi ciprés de tu fuego
tu ombligo me llama,
los humedales de tu cuerpo
son pantanos desbordados.

Quiero, recorrerte toda, volverme loco
esta noche de pasiones fuertes
te mojo con mi lluvia, te empapo de auroras
tu esencia palpita, eres un lago en un desierto
ternura, aliento, el sueño eterno.

Porque soñar es ser sueño
dormir es soñar
y los sueños son poesía
y tu cuerpo, la sangre y los pétalos de mi vida.
 

Tu cuerpo es una macedonia de frutas,
quieres que entre en tu cuarto para devorarte
como la abeja a la flor,
corrientes continuas sobre tu esplendoroso cuerpo.

Eres esencia de mi ser, un trozo de mi piel,
un aroma de azahar, un beso;
una lluvia dorada, purpurina que me quema.

Eres mi gata, mi fiebre,
mi virus, me dejas desguarnecido.

Entro en tu cuarto de violetas abiertas
con aureola de fuego, imantando tus latidos
imbuyendo mi corazón con ellos
y tú me desbordas con tus jugos princesa.

Soy un huracán sediento de tus quejidos,
una nube vertiendo mis deseos,
un polvorín que explosiona,
una lagartija queriendo beber de tu cuerpo.

Una amalgama de margaritas es tu cama
con la luna de niñera, y los luceros, tu almohada:
los pétalos tu jardín, tu perfume me atrapa;
momentos vaporosos, nomadismo arrollador,
liturgia de la carne, mar que ahoga sus grumos
con un plátano sediento.

Torrentes en un mundo desierto,
ambrosía ahogada en tu cuerpo
terciopelo son tus manos en mi piel
un huracán de besos son tus jugosos labios.

Yo poderoso centauro, tú, mi amazona
te llevo cabalgando entre mis piernas
a la montaña más alta del placer.

Los cuerpos se enredan,
las caderas palpitan sufriendo,
en la oscuridad de la noche sedienta de amor.

Sediento está mi ciprés de tu fuego
tu ombligo me llama,
los humedales de tu cuerpo
son pantanos desbordados.

Quiero, recorrerte toda, volverme loco
esta noche de pasiones fuertes
te mojo con mi lluvia, te empapo de auroras
tu esencia palpita, eres un lago en un desierto
ternura, aliento, el sueño eterno.

Porque soñar es ser sueño
dormir es soñar
y los sueños son poesía
y tu cuerpo, la sangre y los pétalos de mi vida.
Pasión de mujer y pasión de hombre.

Un abrazo fuerte.
 

Tu cuerpo es una macedonia de frutas,
quieres que entre en tu cuarto para devorarte
como la abeja a la flor,
corrientes continuas sobre tu esplendoroso cuerpo.

Eres esencia de mi ser, un trozo de mi piel,
un aroma de azahar, un beso;
una lluvia dorada, purpurina que me quema.

Eres mi gata, mi fiebre,
mi virus, me dejas desguarnecido.

Entro en tu cuarto de violetas abiertas
con aureola de fuego, imantando tus latidos
imbuyendo mi corazón con ellos
y tú me desbordas con tus jugos princesa.

Soy un huracán sediento de tus quejidos,
una nube vertiendo mis deseos,
un polvorín que explosiona,
una lagartija queriendo beber de tu cuerpo.

Una amalgama de margaritas es tu cama
con la luna de niñera, y los luceros, tu almohada:
los pétalos tu jardín, tu perfume me atrapa;
momentos vaporosos, nomadismo arrollador,
liturgia de la carne, mar que ahoga sus grumos
con un plátano sediento.

Torrentes en un mundo desierto,
ambrosía ahogada en tu cuerpo
terciopelo son tus manos en mi piel
un huracán de besos son tus jugosos labios.

Yo poderoso centauro, tú, mi amazona
te llevo cabalgando entre mis piernas
a la montaña más alta del placer.

Los cuerpos se enredan,
las caderas palpitan sufriendo,
en la oscuridad de la noche sedienta de amor.

Sediento está mi ciprés de tu fuego
tu ombligo me llama,
los humedales de tu cuerpo
son pantanos desbordados.

Quiero, recorrerte toda, volverme loco
esta noche de pasiones fuertes
te mojo con mi lluvia, te empapo de auroras
tu esencia palpita, eres un lago en un desierto
ternura, aliento, el sueño eterno.

Porque soñar es ser sueño
dormir es soñar
y los sueños son poesía
y tu cuerpo, la sangre y los pétalos de mi vida.
Los versos de amor se alborotan de pasión y crean estrofas que perduran y trascienden en la memoria del lector. Un cordial saludo.
 
Última edición:

Tu cuerpo es una macedonia de frutas,
quieres que entre en tu cuarto para devorarte
como la abeja a la flor,
corrientes continuas sobre tu esplendoroso cuerpo.

Eres esencia de mi ser, un trozo de mi piel,
un aroma de azahar, un beso;
una lluvia dorada, purpurina que me quema.

Eres mi gata, mi fiebre,
mi virus, me dejas desguarnecido.

Entro en tu cuarto de violetas abiertas
con aureola de fuego, imantando tus latidos
imbuyendo mi corazón con ellos
y tú me desbordas con tus jugos princesa.

Soy un huracán sediento de tus quejidos,
una nube vertiendo mis deseos,
un polvorín que explosiona,
una lagartija queriendo beber de tu cuerpo.

Una amalgama de margaritas es tu cama
con la luna de niñera, y los luceros, tu almohada:
los pétalos tu jardín, tu perfume me atrapa;
momentos vaporosos, nomadismo arrollador,
liturgia de la carne, mar que ahoga sus grumos
con un plátano sediento.

Torrentes en un mundo desierto,
ambrosía ahogada en tu cuerpo
terciopelo son tus manos en mi piel
un huracán de besos son tus jugosos labios.

Yo poderoso centauro, tú, mi amazona
te llevo cabalgando entre mis piernas
a la montaña más alta del placer.

Los cuerpos se enredan,
las caderas palpitan sufriendo,
en la oscuridad de la noche sedienta de amor.

Sediento está mi ciprés de tu fuego
tu ombligo me llama,
los humedales de tu cuerpo
son pantanos desbordados.

Quiero, recorrerte toda, volverme loco
esta noche de pasiones fuertes
te mojo con mi lluvia, te empapo de auroras
tu esencia palpita, eres un lago en un desierto
ternura, aliento, el sueño eterno.

Porque soñar es ser sueño
dormir es soñar
y los sueños son poesía
y tu cuerpo, la sangre y los pétalos de mi vida.
Mil gracias Luis por pasq
 

Tu cuerpo es una macedonia de frutas,
quieres que entre en tu cuarto para devorarte
como la abeja a la flor,
corrientes continuas sobre tu esplendoroso cuerpo.

Eres esencia de mi ser, un trozo de mi piel,
un aroma de azahar, un beso;
una lluvia dorada, purpurina que me quema.

Eres mi gata, mi fiebre,
mi virus, me dejas desguarnecido.

Entro en tu cuarto de violetas abiertas
con aureola de fuego, imantando tus latidos
imbuyendo mi corazón con ellos
y tú me desbordas con tus jugos princesa.

Soy un huracán sediento de tus quejidos,
una nube vertiendo mis deseos,
un polvorín que explosiona,
una lagartija queriendo beber de tu cuerpo.

Una amalgama de margaritas es tu cama
con la luna de niñera, y los luceros, tu almohada:
los pétalos tu jardín, tu perfume me atrapa;
momentos vaporosos, nomadismo arrollador,
liturgia de la carne, mar que ahoga sus grumos
con un plátano sediento.

Torrentes en un mundo desierto,
ambrosía ahogada en tu cuerpo
terciopelo son tus manos en mi piel
un huracán de besos son tus jugosos labios.

Yo poderoso centauro, tú, mi amazona
te llevo cabalgando entre mis piernas
a la montaña más alta del placer.

Los cuerpos se enredan,
las caderas palpitan sufriendo,
en la oscuridad de la noche sedienta de amor.

Sediento está mi ciprés de tu fuego
tu ombligo me llama,
los humedales de tu cuerpo
son pantanos desbordados.

Quiero, recorrerte toda, volverme loco
esta noche de pasiones fuertes
te mojo con mi lluvia, te empapo de auroras
tu esencia palpita, eres un lago en un desierto
ternura, aliento, el sueño eterno.

Porque soñar es ser sueño
dormir es soñar
y los sueños son poesía
y tu cuerpo, la sangre y los pétalos de mi vida.
Mil gracias Luis por pasarte por mis letras. Un abrazo con la pluma del alma
 

Tu cuerpo es una macedonia de frutas,
quieres que entre en tu cuarto para devorarte
como la abeja a la flor,
corrientes continuas sobre tu esplendoroso cuerpo.

Eres esencia de mi ser, un trozo de mi piel,
un aroma de azahar, un beso;
una lluvia dorada, purpurina que me quema.

Eres mi gata, mi fiebre,
mi virus, me dejas desguarnecido.

Entro en tu cuarto de violetas abiertas
con aureola de fuego, imantando tus latidos
imbuyendo mi corazón con ellos
y tú me desbordas con tus jugos princesa.

Soy un huracán sediento de tus quejidos,
una nube vertiendo mis deseos,
un polvorín que explosiona,
una lagartija queriendo beber de tu cuerpo.

Una amalgama de margaritas es tu cama
con la luna de niñera, y los luceros, tu almohada:
los pétalos tu jardín, tu perfume me atrapa;
momentos vaporosos, nomadismo arrollador,
liturgia de la carne, mar que ahoga sus grumos
con un plátano sediento.

Torrentes en un mundo desierto,
ambrosía ahogada en tu cuerpo
terciopelo son tus manos en mi piel
un huracán de besos son tus jugosos labios.

Yo poderoso centauro, tú, mi amazona
te llevo cabalgando entre mis piernas
a la montaña más alta del placer.

Los cuerpos se enredan,
las caderas palpitan sufriendo,
en la oscuridad de la noche sedienta de amor.

Sediento está mi ciprés de tu fuego
tu ombligo me llama,
los humedales de tu cuerpo
son pantanos desbordados.

Quiero, recorrerte toda, volverme loco
esta noche de pasiones fuertes
te mojo con mi lluvia, te empapo de auroras
tu esencia palpita, eres un lago en un desierto
ternura, aliento, el sueño eterno.

Porque soñar es ser sueño
dormir es soñar
y los sueños son poesía
y tu cuerpo, la sangre y los pétalos de mi vida.

Una pasión de hombre llamando al corazón de la mujer.
Románticos versos que a buen seguro la llegarán al alma.
Un saludo José.
 
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