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Amor 65 : Corona de espinas

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Cuando no te tengo corona de espinas
en mi cabeza, circundada de penas,
yerta de enraizamientos inocuos de tus venas,
soy un maravedí en el zoco de tus deseos.

Si soy vuelo, escarcha y rocío eres
en un mar de acebuches ensangrentado
de lágrimas derramadas
por no tenerte paloma mía.

Te deseo como el colorido a la primavera,
te necesito como tu vientre
al hijo de tu amor, sangre de tu sangre,
huesos de los tuyos, carmín colorido de tu vida.

Tu compañía me libera de mis maldades,
soy una acequia de alondras
mirando al sol de tus cabellos,
olor a hierbabuena cuando me clavas tus ojos
como estacas en los míos
grama de mayo en el campo.

Quiero comerme tus rastrojos,
dejar de ser aventurero de tu falda,
ansiarte cómo la tierra a la yunta
que le da aire y aliento,
o como la cama absorbe nuestros sudores
cuando no tengo corona de espinas, cielo.
 
Tu compañía me libera de mis maldades,
soy una acequia de alondras
mirando al sol de tus cabellos,
olor a hierbabuena cuando me clavas tus ojos
como estacas en los míos
grama de mayo en el campo.

El amor verdadero hace esos milagros que enumeran tus línea que cité.
Es un poema hermoso. En él se sienten aires de primavera.
Fue un gusto leerte esta mañana.
Feliz lunes y un abrazo, José.
 
El amor verdadero hace esos milagros que enumeran tus línea que cité.
Es un poema hermoso. En él se sienten aires de primavera.
Fue un gusto leerte esta mañana.
Feliz lunes y un abrazo, José.
Gracias Cecilya por pasarte por mi letras. Sí la primavera que ya está aquí enardece nuestros sentimientos primigenios entre ellos el amor.
Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 


Cuando no te tengo corona de espinas
en mi cabeza, circundada de penas,
yerta de enraizamientos inocuos de tus venas,
soy un maravedí en el zoco de tus deseos.

Si soy vuelo, escarcha y rocío eres
en un mar de acebuches ensangrentado
de lágrimas derramadas
por no tenerte paloma mía.

Te deseo como el colorido a la primavera,
te necesito como tu vientre
al hijo de tu amor, sangre de tu sangre,
huesos de los tuyos, carmín colorido de tu vida.

Tu compañía me libera de mis maldades,
soy una acequia de alondras
mirando al sol de tus cabellos,
olor a hierbabuena cuando me clavas tus ojos
como estacas en los míos
grama de mayo en el campo.

Quiero comerme tus rastrojos,
dejar de ser aventurero de tu falda,
ansiarte cómo la tierra a la yunta
que le da aire y aliento,
o como la cama absorbe nuestros sudores
cuando no tengo corona de espinas, cielo.
Amor verdadero.
Corazón apasionado.

Un abrazo fuerte.
 


Cuando no te tengo corona de espinas
en mi cabeza, circundada de penas,
yerta de enraizamientos inocuos de tus venas,
soy un maravedí en el zoco de tus deseos.

Si soy vuelo, escarcha y rocío eres
en un mar de acebuches ensangrentado
de lágrimas derramadas
por no tenerte paloma mía.

Te deseo como el colorido a la primavera,
te necesito como tu vientre
al hijo de tu amor, sangre de tu sangre,
huesos de los tuyos, carmín colorido de tu vida.

Tu compañía me libera de mis maldades,
soy una acequia de alondras
mirando al sol de tus cabellos,
olor a hierbabuena cuando me clavas tus ojos
como estacas en los míos
grama de mayo en el campo.

Quiero comerme tus rastrojos,
dejar de ser aventurero de tu falda,
ansiarte cómo la tierra a la yunta
que le da aire y aliento,
o como la cama absorbe nuestros sudores
cuando no tengo corona de espinas, cielo.
Me agradaron mucho las imágenes que danzan en tus letras.
Un placer leerte
Saludos
 


Cuando no te tengo corona de espinas
en mi cabeza, circundada de penas,
yerta de enraizamientos inocuos de tus venas,
soy un maravedí en el zoco de tus deseos.

Si soy vuelo, escarcha y rocío eres
en un mar de acebuches ensangrentado
de lágrimas derramadas
por no tenerte paloma mía.

Te deseo como el colorido a la primavera,
te necesito como tu vientre
al hijo de tu amor, sangre de tu sangre,
huesos de los tuyos, carmín colorido de tu vida.

Tu compañía me libera de mis maldades,
soy una acequia de alondras
mirando al sol de tus cabellos,
olor a hierbabuena cuando me clavas tus ojos
como estacas en los míos
grama de mayo en el campo.

Quiero comerme tus rastrojos,
dejar de ser aventurero de tu falda,
ansiarte cómo la tierra a la yunta
que le da aire y aliento,
o como la cama absorbe nuestros sudores
cuando no tengo corona de espinas, cielo.
No solo cargas corona de espinas, noto un Vía Crucis completo. Saludos. Un gusto pasar por acá y leerte.
 
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