• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Amor 74: Efervescencia es tu boca

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Como árbol, elevando su elegancia,
mi persona se derrite; beso apasionado, envolvente,
devorando y quemando como mar de fuego,
acariciando mi orilla donde el agua se mece
y el aire se estremece.

Nube agitando el cielo, aliento de paloma,
perfume embriagador de riberas, deja que las aguas
sigan su curso, deja que este momento sea mío,
entre el susurro del silencio y el eco del destino.

En la vastedad del tiempo te deslizas entre el prado
y el sueño efímero de mi cuerpo, vibrando
mi hoguera encendida, en los páramos yermos
de mis sentimientos, sintiendo que me recorren tus caricias
de diamante eterno.

Cada minuto, efervescencia de mis fuegos, eres mía
una voz en mi sangre, una caricia al compás del vidrio
delicado de fuelle de fragua, de hechizo de luna,
un renacer nuevo, una oquedad llena de jugos lastimeros.

Entre tus brazos mi mirada se pierde, entre las sombras
de las nubes, la intensidad del ocaso, el momento celeste
que nos conmueve, siento que me recorres con tus caricias
y la blanca ternura embarga mi mente de soliloquios,
llenando el espacio, que explora las profundidades
de la estalactita de tu cueva en cautelosos momentos.
 


Como árbol, elevando su elegancia,
mi persona se derrite; beso apasionado, envolvente,
devorando y quemando como mar de fuego,
acariciando mi orilla donde el agua se mece
y el aire se estremece.

Nube agitando el cielo, aliento de paloma,
perfume embriagador de riberas, deja que las aguas
sigan su curso, deja que este momento sea mío,
entre el susurro del silencio y el eco del destino.

En la vastedad del tiempo te deslizas entre el prado
y el sueño efímero de mi cuerpo, vibrando
mi hoguera encendida, en los páramos yermos
de mis sentimientos, sintiendo que me recorren tus caricias
de diamante eterno.

Cada minuto, efervescencia de mis fuegos, eres mía
una voz en mi sangre, una caricia al compás del vidrio
delicado de fuelle de fragua, de hechizo de luna,
un renacer nuevo, una oquedad llena de jugos lastimeros.

Entre tus brazos mi mirada se pierde, entre las sombras
de las nubes, la intensidad del ocaso, el momento celeste
que nos conmueve, siento que me recorres con tus caricias
y la blanca ternura embarga mi mente de soliloquios,
llenando el espacio, que explora las profundidades
de la estalactita de tu cueva en cautelosos momentos.
Una mirada que se pierde en unos dulces versos de amor.

Un abrazo fuerte.
 


Como árbol, elevando su elegancia,
mi persona se derrite; beso apasionado, envolvente,
devorando y quemando como mar de fuego,
acariciando mi orilla donde el agua se mece
y el aire se estremece.

Nube agitando el cielo, aliento de paloma,
perfume embriagador de riberas, deja que las aguas
sigan su curso, deja que este momento sea mío,
entre el susurro del silencio y el eco del destino.

En la vastedad del tiempo te deslizas entre el prado
y el sueño efímero de mi cuerpo, vibrando
mi hoguera encendida, en los páramos yermos
de mis sentimientos, sintiendo que me recorren tus caricias
de diamante eterno.

Cada minuto, efervescencia de mis fuegos, eres mía
una voz en mi sangre, una caricia al compás del vidrio
delicado de fuelle de fragua, de hechizo de luna,
un renacer nuevo, una oquedad llena de jugos lastimeros.

Entre tus brazos mi mirada se pierde, entre las sombras
de las nubes, la intensidad del ocaso, el momento celeste
que nos conmueve, siento que me recorres con tus caricias
y la blanca ternura embarga mi mente de soliloquios,
llenando el espacio, que explora las profundidades
de la estalactita de tu cueva en cautelosos momentos.
Miles de gracias Maramín por pasar. Un abrazo con la pluma del alma
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba