José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegaste como el sol, alumbrando mi día
de verano, vientos perfumados,
fragancias sutiles de los jardines iluminados
con rosas, donde revolotean las mariposas.
Tejiste de argucias mi enrejado mundo,
argumentos de sabio, razonamiento de águila
para seguir volando, en solitario, donde los poemas
eran envoltorios de desencanto.
Ama a escondidas, me dijiste amor mío;
siembra felicidad donde antes había letargo,
donde los besos envenenan los sentidos
y sodomizan los actos.
Besa a otra flor, aunque parezca
que escapando estás, desprendiéndote de mí,
para a solas poder caminar, huyendo del mar
como las nubes huyen del viento.
Cumple tus fantasías no las dejes rodar
como rueda la piedra por el cauce;
bulle tu sangre, placer espera,
temblando como árbol que el viento mece
tu cuerpo está, deseoso de cometer pecados
con mi torso duro, como tronco de olivo.
Yo me río y me sonrojo, acerco tus manjares
a las medusas, que succionando tus ricas viandas
convierten en dulces mis sueños, mis anhelos
de surcar otros mares revueltos.
Eres mi fuego, la llama que prende mi amor
y cuando pienso en ti, se iluminan las estrellas del cielo
como una aurora boreal, como un amanecer;
como una esperanza regresando a mí.