José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero como las hojas al otoño
con sus coloridos de oro, tardes melancólicas
donde los versos se entremezclan
entre tu belleza y el llanto de la naturaleza.
Tardes opacas, frías, beber de tu cuerpo,
calentar mis venas, desfallecer en tus brazos
de porcelana, sé mi calefacción amor mío
en la habitación rosa donde el amor dialoga con nosotros.
Como las palomas aman a los viejitos
que asimilando los tenues rayos de sol
sobre su cuerpo, proporcionan el sustento
para saciar su hambre y la de su nido.
Te quiero cuando temblorosa te afanas
en enviar los pétalos perfumados de tu cuerpo
con el viento,
mientras desfallezco
en las cenizas de mis vanidades;
como la melodía,
cuando la suave brisa se lleva las notas
del piano solitario.
En cada pétalo hay un te quiero
me avasallan tus besos de remiendo
los caparazones rosáceos de mi techo
esperando que cada uno vuelva
con la esperanza de aliviar mi alma, mi aliento.
Mi cuerpo se estremece al leerte
emanando de mi la fuente llameante
de mi corazón, rojo, como las rosas
de mi jardín, ardiente como tú.
Te quiero porque tu alma transita
henchida de felicidad por todos mis recovecos
y te busco, amada mía, como los ruiseñores
a sus pichones, como la poesía al verso.