Entonces levanté mi cara, él bajó la suya; el aire se volvió viciado, ambas respiraciones se agitaron. Después de fallar en el intento de esquivar su mirada, fija en mí, lo vi a los ojos
en el preciso momento en que nuestras miradas se cruzaron comenzaron a danzar
el tiempo se detuvo
De repente, los nervios me tomaron presa y alejé mi vista de sus encantadores ojos, tan pequeños como el cerrojo de una puerta que espera ser abierta, del tono más oscuro que la noche puede ofrecer
la magia del momento jugueteaba con nuestros cuerpos; los hacía estremecer, a tal grado que ninguno de los dos pudo mantenerse en pie
Cuando estaba a punto de rendirme, él acercó su rostro y buscó con su mirada la mía. No pude contenerme de sentir tal placer cuando nuestros ojos se encontraron una vez más
¡
Dios
! ¡Sentí que besaba el cielo
!
Entonces, sus carnosos labios se curvearon, dibujando una tímida sonrisa. Una sonrisa que era sólo para él y para mí Debo reconocer que me perdí en ella; no sé cuánto tiempo estuve parada frente a él, sin moverme, contemplando su bella sonrisa.
Cuando regresé a la realidad, él me seguía observando. La sonrisa se había ido, y daba lugar a una mirada confusa. Agachó un poco más la cara, quedando sumamente cerca de la mía, me escudriñó con la mirada y de la nada, ésa sonrisa tan hermosa, en la que antes me había perdido, recobró la vida y volvió a cegarme
Entonces, separó sus labios y con una delicadeza inhumana, casi angelical, dijo:
<< Oye ¡Me estás pisando !>>
¡Jajaja !
Entonces, sus carnosos labios se curvearon, dibujando una tímida sonrisa. Una sonrisa que era sólo para él y para mí Debo reconocer que me perdí en ella; no sé cuánto tiempo estuve parada frente a él, sin moverme, contemplando su bella sonrisa.
Cuando regresé a la realidad, él me seguía observando. La sonrisa se había ido, y daba lugar a una mirada confusa. Agachó un poco más la cara, quedando sumamente cerca de la mía, me escudriñó con la mirada y de la nada, ésa sonrisa tan hermosa, en la que antes me había perdido, recobró la vida y volvió a cegarme
Entonces, separó sus labios y con una delicadeza inhumana, casi angelical, dijo:
<< Oye ¡Me estás pisando !>>
¡Jajaja !