jose espinve
Poeta recién llegado
En el fuerte botalón siguen amarrados mis amores
Solo, calmo y resignado como caballo recién amansado
Ya sin necesidad de aperos y sin los bríos vegueros,
Con ojos fijos y tristes en la yegua mansa de otros potreros.
Aguanta estoicamente su insoportable mansedumbre
solo con la esperanza del anhelado y ansiado momento,
en que su mansa yegua reúna el valor que da el hambre
de ser amada y apreciada, antes que llegue su ultimo aliento.
Mi esperanzado y largo relincho busca una respuesta
de la hermosa hembra que sacude su cuerpo, como queriendo
espantar el miedo que sin soga la ata y mantiene sufriendo,
con apenas notar el dolor y amor que llevo por dentro.
Esta abierta la puerta del tranquero que insinuantemente
la invita a descubrir y a recorrer nuevos montes y prados,
ya no sola como antes, ya sin la tristeza en su mente,
solo queda oír su relinchar tras el galope tanto esperado.
José Antonio
Solo, calmo y resignado como caballo recién amansado
Ya sin necesidad de aperos y sin los bríos vegueros,
Con ojos fijos y tristes en la yegua mansa de otros potreros.
Aguanta estoicamente su insoportable mansedumbre
solo con la esperanza del anhelado y ansiado momento,
en que su mansa yegua reúna el valor que da el hambre
de ser amada y apreciada, antes que llegue su ultimo aliento.
Mi esperanzado y largo relincho busca una respuesta
de la hermosa hembra que sacude su cuerpo, como queriendo
espantar el miedo que sin soga la ata y mantiene sufriendo,
con apenas notar el dolor y amor que llevo por dentro.
Esta abierta la puerta del tranquero que insinuantemente
la invita a descubrir y a recorrer nuevos montes y prados,
ya no sola como antes, ya sin la tristeza en su mente,
solo queda oír su relinchar tras el galope tanto esperado.
José Antonio