daniel amaya
Poeta fiel al portal
Amor canino
De nuevo ingrata,
te vas,
a la calle de los carniceros,
quieren tu carne.
Amiga de las sombras,
amiga de las calle negras
donde los perros y la perras se reúnen
para morderse por una limosna,
tapándose los ojos y los oídos
dejando trabajar el caparazón.
Cuando regreses,
encontrarás un inocente,
un tarado en una silla
de cartón y sombras,
te entregará sus brazos
su dolor como quien no sabe,
como quien es un perdedor.
Habrá de cuidarte ingrata,
como se cuidan los ojos de un bebé,
habrá de quererte con disimulo,
fiel al instinto del engaño
reina de los pastizales,
donde los zorros y las zorras diputan la carne,
las madres lloran en la alcoba
las rodillas ensangrentadas de la vergüenza,
el altar se derrumba
sangre de calle ciega,
donde los perros pueden vivir.
Habrá de amarte
el embrujo de suaves curvas
que ausentan la razón,
conciencia ebria
guardada el mal que haces
a las noches de carne,
donde los lobos se cazan a sí mismos,
y saborean sus propias carnes.
Ingrata nadie te odia,
cuando regreses
de la tierra oscura
donde las fieras se turnan para azotarse
y producir dolor en la carne,
no hay mente, ni alma
para los delirios de las luces opacas,
te esperará un niño con su juguete
y la nostalgia de un barco que zarpa.
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