Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas cartas se han quedado dormidas en mi pecho,
en tu paciencia, en tu huida.
Se han quedado quietas, casi muertas;
fulminadas por las horas de esperar la ilusión
y poder contarte lo que ocurre en mi existencia.
Ya estás demasiado lejano para mi rescate.
Ni la promesa del dinero pudo ser pagada
en consecuencia con mi libertad. Bien esto,
es todo un sueño, que el tiempo
no sigue permitiendo...mi vida muere.
Lo que no quiero que muera nunca es el amor.
Al fin de cuentas siempre persiste en la soledad,
la lejanía, la injusticia.
Así que te mando mi amor,
desde los astros y desde las aves,
desde el viento y desde los lirios,
las azucenas que tanto me gustan
y toda mi alma que hasta ti va
por el espacio recóndito
de este amor con el nombre de poesía.
en tu paciencia, en tu huida.
Se han quedado quietas, casi muertas;
fulminadas por las horas de esperar la ilusión
y poder contarte lo que ocurre en mi existencia.
Ya estás demasiado lejano para mi rescate.
Ni la promesa del dinero pudo ser pagada
en consecuencia con mi libertad. Bien esto,
es todo un sueño, que el tiempo
no sigue permitiendo...mi vida muere.
Lo que no quiero que muera nunca es el amor.
Al fin de cuentas siempre persiste en la soledad,
la lejanía, la injusticia.
Así que te mando mi amor,
desde los astros y desde las aves,
desde el viento y desde los lirios,
las azucenas que tanto me gustan
y toda mi alma que hasta ti va
por el espacio recóndito
de este amor con el nombre de poesía.
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