Detrás del altar ahí luchando por esquivar la mirada de quien mira con pasión.
¿Qué hacer para escapar y eludir
ese rostro de ternura y esos ojos
que tímidos te miran cuando permitido es mirarte?
Ministro de Dios lucha por ese amor eterno ...
Quizás piensas ,pero estás ahí ;y son tus ojos reflejos de tu frágil presencia. ¿Cómo esquivar esa ternura que brota
de tus ojos lejanos que se pierden
en el cantar de tantas voces?
Te amo , pero sólo podré decirlo
entre tantas oraciones que hablen de ese amor eterno.
No pensaré en ti, para no turbar los pensamientos
que ahora me requieren claro y disponible.
Ministro de Dios lucha por ese amor eterno ...
No seré yo
sino mis ojos quien;aunque oculta entre las gentes,
desvíen tu mirada.
No seré yo quien te diga palabra alguna,
pues también escaparé ;
y me perderé al final
entre quienes enviados salen al encuentro de su hermanos.
Será un amor consagrado no en el altar
sino entre tú el altar y yo.
Viviremos como acuerdo del corazón,
una historia de amor tomados de la mano de Dios.
Un amor que se goce en un tímido mirar,
y en aquel gesto el más hermoso de tu misa y de la mía,
cuando temblorosos nos unamos
en un encuentro de amor, el más profundo,
de dos corazones fundidos en la comunión.