alejandreiro
Poeta asiduo al portal
Te escribo encima del cansancio
que me produce el pensarte,
amarte y odiarte constantemente.
Amarte siempre.
Te escribo encima de la cima
de los dementes.
Te escribo encima
de mis decisiones y
de mi escasa voluntad
de olvido.
Te escribo encima
de mi nariz,
en tu tobillo,
encima de mis mordiscos a la luna
y de mis ahogados aullidos.
Te escribo porque me calma nombrarte.
Te escribo para alejarte,
para acercarte,
para desnudarte con mis dedos,
para besarte con mis dedos y nombrarte,
nombrarte
Te escribo porque no cabe en mí
tanta necesidad,
porque sólo así,
dejo por algunos minutos
de sangrar desesperación
y mi urgencia
se convierte en tinta y teclado.
Se convierte en letras,
en lágrimas negras que corren
en el telón blanco.
Te escribo y te extraño tanto,
mi amor de hojas secas,
de tierra y agua,
que se mezcla,
que se estanca.
Extraño tus ojos de mayo,
a tus dedos suaves y claros,
a tu rostro de niña culpable
que me pide un abrazo,
que me pide un beso
y todo lo que tengo
en un sólo momento
desesperado.
Estoy flotando en los malditos
recuerdos de nuestro amor de lodo y fango
y me asfixio
y me hundo
y te extraño.
que me produce el pensarte,
amarte y odiarte constantemente.
Amarte siempre.
Te escribo encima de la cima
de los dementes.
Te escribo encima
de mis decisiones y
de mi escasa voluntad
de olvido.
Te escribo encima
de mi nariz,
en tu tobillo,
encima de mis mordiscos a la luna
y de mis ahogados aullidos.
Te escribo porque me calma nombrarte.
Te escribo para alejarte,
para acercarte,
para desnudarte con mis dedos,
para besarte con mis dedos y nombrarte,
nombrarte
Te escribo porque no cabe en mí
tanta necesidad,
porque sólo así,
dejo por algunos minutos
de sangrar desesperación
y mi urgencia
se convierte en tinta y teclado.
Se convierte en letras,
en lágrimas negras que corren
en el telón blanco.
Te escribo y te extraño tanto,
mi amor de hojas secas,
de tierra y agua,
que se mezcla,
que se estanca.
Extraño tus ojos de mayo,
a tus dedos suaves y claros,
a tu rostro de niña culpable
que me pide un abrazo,
que me pide un beso
y todo lo que tengo
en un sólo momento
desesperado.
Estoy flotando en los malditos
recuerdos de nuestro amor de lodo y fango
y me asfixio
y me hundo
y te extraño.