Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los ocasos pardos
desde el extenso
y concurrido
malecón
Pintan blancas
golondrinas
de dulce azul
y bermellón
Miradas en ósculo
bajo un fresco atardecer,
en los trazos del
colorido pintor
Mocedades fluidas
entre nuestros dedos
traviesos, llenos
de sueños y fuego
Te quiero, si, mucho!
Cómo no quererte
si vivo y muero
cuando te quiero
Cómo no mirarte
si mirarte quiero:
bajo las olas,
entre las espumas;
en el beso salado,
en el discurso callado,
en el murmullo a voces
de nuestros labios.
Solos entre la muchedumbre
que nos mira y nos envidia,
que nos juzga y felicita,
que tantas nos augura
desde el extenso
y concurrido
malecón
Pintan blancas
golondrinas
de dulce azul
y bermellón
Miradas en ósculo
bajo un fresco atardecer,
en los trazos del
colorido pintor
Mocedades fluidas
entre nuestros dedos
traviesos, llenos
de sueños y fuego
Te quiero, si, mucho!
Cómo no quererte
si vivo y muero
cuando te quiero
Cómo no mirarte
si mirarte quiero:
bajo las olas,
entre las espumas;
en el beso salado,
en el discurso callado,
en el murmullo a voces
de nuestros labios.
Solos entre la muchedumbre
que nos mira y nos envidia,
que nos juzga y felicita,
que tantas nos augura
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