SanBlasfemo
Poeta asiduo al portal
AMOR DE MI VIDA, VIDA DE MIS TEXTOS
Por ti seré osado, honesto y generoso.
Husmeo fisgoneando tu sentimiento.
Llevaré de nuevo el amor a tu casa.
Puedes negarme como ave con gripe,
perro viejo, pensionista sin dones
que procurar; antes de que llegue el alba.
La noche es mi residencia en la tierra.
Sin angustias me perderé en tu evocación.
Tras el sol hay una luz que nadie ha visto.
Yo te la mostraré amiga, amante, heroína.
Los muros tienen el mal gusto de no tener
salidas, si bien los invitados asumen la afición
de pasear
insubordinados. Entendí pronto mi destino
de proscrito,
de aliado de piratas, desheredados, letraheridos.
El futuro que aparece no cobrará pensión.
Con menos dogmas que vergüenza
maduraré nuestro, las exhuberancias
del amor del mundo
mundano o edén.
Tú que nunca te lamentas y recibes
con bienvenidas
los moretones.
A mi marcha supe del regreso por tu persona.
Qué gloria te unció de rosas requisadas
a las imágenes de santos en su efeméride?
Con cual de los bellos dioses tuviste, dime,
ese romance del brío que tan bien te sienta?
Vía sms un mercurio círculo de bellas artes,
exhibió
la evidente legitimidad justificante de tu vida:
insólito milagro obrado por la carne.
De que te apenes me llamas,
para ti siempre tengo cobertura.
El tormento de perder lo amado me sobreexcita
sin arrepentimientos sobremanera. Siempre le doy
plantón
al desconsuelo. Buena sombra, mejor vino,
tal comparezco, compadeciéndote,
ante ti como yo: concubino! Convengo contigo,
aunque su señoría me rechace, el perdón,
cual voy sin niegues, destemplanzas ni
objetaturas.
Te preocupe sólo lo que queda por elaborar.
Lo fabricado está concluido. No le des
más vueltas, peor huelen las evacuaciones al
nombrar
su agitación o agitamiento. Sacude
tu femenino guiño retozante, jodía, sacúdela.
Vámonos de joda; que no tiene enmienda
la jodienda de rastrearte constantemente;
ambos inmortales.
A tu encuentro, encontradizo, y arrimado,
arrimao. Mendigando tu balsámica tesis en
tretanto desahogado por mancebas de dudo
sa reputación. Sin desistir con visado el abandono
que me predicas como seductor por pesado.
Te la estás buscando y a mi ni registrarme
a la caza del conocimiento tuyo; le daré
el ruedo al alma, na!, que cuando la ramera
barnizada cruz en pecho tanatorio
quisiere saber de nuestra pareja deslocalizada
acerca del atino de la edad que cooperativa popular
frecuentando la pasión cruda que da sentido a todo.
Renazco si te veo, si te veo estoy salvado,
no siento decepcionarte, el te está en mí.
Todavía dividiendo, a nos, déjame ser dividendo.
Patrocina este éxtasis el afecto a la adhesión
futura de la que soy devoto. Hermana cofrade,
no cambiaré de chaqueta por inclinación
al sabor de lo auténtico, pero como me ciega
ese deslumbramiento enamorado, la idolatría
y el flirteo pegan un polvo en nuestro cortejo.
Soberbiamente celoso de que no me tengas
celo. Competentemente enamorado, con jactancia
publico el orgullo de haberte sido y serte
coqueto pretendiente del próximo que te quiero.
¡Raíces a tu simiente, Nivea sobre la espalda!
De qué me sirve el galanteo, si las que me
apremian yo no estimo en tu característica?
Algún día mi compañera intuición desbraguetará
el corcho del festejo que conduzca abajo
tu tanga mínimo hasta caer fértil al suelo.
Pues es claro, las religiones trafican con temores,
me hierve de apego la esencia de la masculinidad.
Que no me entere, que no me entere yo
que queda tu corazón sin manta, sin arropar,
amor de mi vida, vida de mis textos.
Por ti seré osado, honesto y generoso.
Husmeo fisgoneando tu sentimiento.
Llevaré de nuevo el amor a tu casa.
Puedes negarme como ave con gripe,
perro viejo, pensionista sin dones
que procurar; antes de que llegue el alba.
La noche es mi residencia en la tierra.
Sin angustias me perderé en tu evocación.
Tras el sol hay una luz que nadie ha visto.
Yo te la mostraré amiga, amante, heroína.
Los muros tienen el mal gusto de no tener
salidas, si bien los invitados asumen la afición
de pasear
insubordinados. Entendí pronto mi destino
de proscrito,
de aliado de piratas, desheredados, letraheridos.
El futuro que aparece no cobrará pensión.
Con menos dogmas que vergüenza
maduraré nuestro, las exhuberancias
del amor del mundo
mundano o edén.
Tú que nunca te lamentas y recibes
con bienvenidas
los moretones.
A mi marcha supe del regreso por tu persona.
Qué gloria te unció de rosas requisadas
a las imágenes de santos en su efeméride?
Con cual de los bellos dioses tuviste, dime,
ese romance del brío que tan bien te sienta?
Vía sms un mercurio círculo de bellas artes,
exhibió
la evidente legitimidad justificante de tu vida:
insólito milagro obrado por la carne.
De que te apenes me llamas,
para ti siempre tengo cobertura.
El tormento de perder lo amado me sobreexcita
sin arrepentimientos sobremanera. Siempre le doy
plantón
al desconsuelo. Buena sombra, mejor vino,
tal comparezco, compadeciéndote,
ante ti como yo: concubino! Convengo contigo,
aunque su señoría me rechace, el perdón,
cual voy sin niegues, destemplanzas ni
objetaturas.
Te preocupe sólo lo que queda por elaborar.
Lo fabricado está concluido. No le des
más vueltas, peor huelen las evacuaciones al
nombrar
su agitación o agitamiento. Sacude
tu femenino guiño retozante, jodía, sacúdela.
Vámonos de joda; que no tiene enmienda
la jodienda de rastrearte constantemente;
ambos inmortales.
A tu encuentro, encontradizo, y arrimado,
arrimao. Mendigando tu balsámica tesis en
tretanto desahogado por mancebas de dudo
sa reputación. Sin desistir con visado el abandono
que me predicas como seductor por pesado.
Te la estás buscando y a mi ni registrarme
a la caza del conocimiento tuyo; le daré
el ruedo al alma, na!, que cuando la ramera
barnizada cruz en pecho tanatorio
quisiere saber de nuestra pareja deslocalizada
acerca del atino de la edad que cooperativa popular
frecuentando la pasión cruda que da sentido a todo.
Renazco si te veo, si te veo estoy salvado,
no siento decepcionarte, el te está en mí.
Todavía dividiendo, a nos, déjame ser dividendo.
Patrocina este éxtasis el afecto a la adhesión
futura de la que soy devoto. Hermana cofrade,
no cambiaré de chaqueta por inclinación
al sabor de lo auténtico, pero como me ciega
ese deslumbramiento enamorado, la idolatría
y el flirteo pegan un polvo en nuestro cortejo.
Soberbiamente celoso de que no me tengas
celo. Competentemente enamorado, con jactancia
publico el orgullo de haberte sido y serte
coqueto pretendiente del próximo que te quiero.
¡Raíces a tu simiente, Nivea sobre la espalda!
De qué me sirve el galanteo, si las que me
apremian yo no estimo en tu característica?
Algún día mi compañera intuición desbraguetará
el corcho del festejo que conduzca abajo
tu tanga mínimo hasta caer fértil al suelo.
Pues es claro, las religiones trafican con temores,
me hierve de apego la esencia de la masculinidad.
Que no me entere, que no me entere yo
que queda tu corazón sin manta, sin arropar,
amor de mi vida, vida de mis textos.